<strong>¡BASTA YA! Memorias de Colombia</strong>
¡BASTA YA! Memorias de Colombia

¡BASTA YA! Memorias de Colombia

 

Presentado por: Brihan Angulo (@brihan_anhe) y Nataly Toloza (@natydelmarr)

La violencia en Colombia ha existido en todos los lugares del país, tras los bellos paisajes que los identifican, hay ríos llenos de sangre y familias desoladas por los muertos que la guerra dejó a su paso; sin embargo, el grupo de memoria histórica (GHM) se encargó de contribuir al deber de memoria de las violaciones ocurridas en el marco del conflicto armado.

 

Entre el año 2008 y 2012, esta entidad recopiló cientos de testimonios sobre múltiples sucesos de conflictos armados del país, aportando así datos y descripciones del entorno y las dinámicas políticas y sociales que permiten aclarar los impactos que esto causó y cuáles fueron los motivos de dicha guerra.

 

Abarcando 3 ejes fundamentales dentro de sus escritos: 

 

  1. El narrativo: quien expone los sentimientos que evocan los recuerdos,
  2. El interpretativo: que se centra en las percepciones y la explicación del porqué se generó, por último
  3. El sentido: recolecta respuestas y recursos que se utilizaron para poder combatir tan aberrante hecho.
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Aquellos testimonios son escalofriantes y aterradores, las voces de los pobladores siguen con tristeza y mucho miedo de volver a vivir, algo parecido a lo que pasó en el año 2002 cuando en El Salado, en la comuna 13 de Medellín, se presentía lo que iba a ocurrir. Graffitis empezaron a apoderarse de las paredes con mensajes fríos que dejaron atónitos a los vecinos.

 

Estas señales les permitieron reconocer que lo que se avecinaba no iba a ser nada fácil, pues estas expresiones de los grupos armados anunciaban y alertaban a los residentes de generar estrategias y refugios, parecían muy débiles al lado de aquellos monstruos como lo describen los testimonios.

 

Por otro lado, podemos encontrar la masacre de Trujillo (1987-1994) en el departamento del Valle del Cauca, trajo desplazamientos forzados, pérdidas de viviendas y lo más lamentable muertos, cambios de vida y territorios que transformaron las perspectivas y sentimientos de miles de afectados.

 

En estas comunidades las personas se preguntaban ¿por qué los asesinaban?, ¿por qué se llevaban sus hijos y luego eran asesinados?, preguntas que al día de hoy no tienen respuesta alguna y retumba en los hogares de los sobrevivientes que recuerdan con dolor todo lo vivido.

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Un ejemplo de ello fue María Antonia Fince una mujer que fue testigo de cómo los paramilitares se llevaron a su hija para asesinarla y con toda la sevicia fue torturada sin importar, los gritos de dolor de sus familiares que rogaban pararan esta violación de derechos tan inmensa, Según lo narra Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

 

Otras personas, en vez de asesinarlas, recibían cartas con mensajes de amenazas con el fin de que se fueran de estos lugares a cambio de seguir viviendo, y así más grupos invaden al municipio y las personas fueron quedando encerradas en un círculo sin salida.

 

La violencia en Colombia lleva aproximadamente sesenta años y a causa de múltiples temas como los políticos, económicos y religiosos, y todos tienen una cosa en común, es el dolor y los gritos de personas inocentes que perdieron la vida en enfrentamientos y cruce de balas por defender una idea que correcta o erróneamente lo valía todo.

 

Por ende, con el paso de los años se envió como el país colombiano vivió entre el derramamiento de sangre y en muchos casos fue aledaño a muchas de las ciudades que no tomaron el valor pertinente, además es visible como el Estado en ocasiones se involucró en estos hechos repugnantes, muchas cosas sucedieron en ese momento.

La crisis petrolera fue otro factor que alivio la llegada de estos grupos, a la vez la falta del Estado y la llegada de las mafias del narcotráfico provocaron la Bonanza Marimbera y con ello llegaron varios grupos guerrilleros, pero grupos como las FARC, ELN, paramilitares y nuevos grupos de narcotráfico hacen de las suyas a la fecha del año 2022.

 

A la vez surgieron marchas cocaleras campesinas en contra de las fumigaciones aéreas con glifosato por parte del Gobierno, dieron paso a que estos grupos tuvieran una segunda intención con excusas de combatir a las guerrillas y al final de los años 90 entra el frente sur de Putumayo donde cerca de 150 paramilitares se apoderaron de las zonas.

 

Las disputas de guerrilleros y paramilitares fue incrementando hasta el punto que en 1991 las FARC terminaron apoderándose de estos territorios y expulsando a los primeros grupos que llegaron de paramilitares y con ello pudieron regular el negocio de la cocaína.

 

El paramilitarismo comenzó a usar estrategias con el fin de poder acercarse más a las comunidades, organizaban eventos culturales para que los residentes obedecieran, y así darles incentivos, como lo cuenta una testigo, en entrevista con Jesús Abad Colorado.

 

Además, este testigo cuenta cómo se creaban eventos deportivos, culturales, comían lechona, entre otras actividades que consolidarían en uno la comunidad con este grupo armado, aunque muchas mujeres eran señaladas de ser guerrilleras por su forma de vestir.

 

Por último, estas memorias aportan datos y describen sucesos, entornos y dinámicas políticas y sociales que narran una realidad anclada en el presente, que sirve como reconocimiento de poder restaurar la dignidad humana de las personas que fueron víctimas, por ello en el país se pretende construir a través una memoria legítima.

Te invitamos a seguir leyendo sobre nuestro tema de los «Falsos Positivos«