Las Cruces: una historia mal contada

Las Cruces, barrio ubicado en el centro de la ciudad de Bogotá que hasta hoy sigue siendo estigmatizado por personas alejadas de su realidad. Este sector cuenta con una historia enriquecedora que pocos conocen y, en gran parte, ha sido fuente para su desarrollo a nivel económico y cultural. Aunque no cabe duda de que el barrio es considerado una zona de déficit habitacional, por falta de equipamientos adecuados para sus habitantes y estando expuestos a la creciente inseguridad que los rodea (Álvarez Caicedo, 2016). Existen alternativas y modos de vida que luchan constantemente para anular la mala fama que tiene arraigada desde sus inicios y, en últimas, llegar a ser un espacio de recreación social y armonía.

Por Macgerly Pulido Montalvo

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Tomado de: Bogotá DC Travel

En 1655, llegaron los primeros pobladores a la parte baja del barrio, pero fue en 1832 cuando se unificó su población (criollos, indios, mestizos, comunidades pobres y obreras), debido a la construcción de la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Se puede aludir a su connotación negativa y deplorable a la burguesía bogotana que habitaba la zona, porque consideraba a los mestizos, artesanos y obreros, como la barbarie y la decadencia del mismo. A pesar de este parentesco inequívoco, la gente del barrio fue pionera en la actividad de construcción tanto de loza, tubos y ladrillos; siendo de vital importancia la Fábrica de Tubos y Ladrillos Moore, en 1906, y, a su vez, muebles, cuero y plata; así como en la elaboración de calzado. Además de diversas artesanías y generación de empleos en su interior como en el exterior, permitiendo el comercio entre ciudades.

A partir de este avance industrial, surgió una nueva forma de agrupación: los inquilinatos. Ya desde 1874, existían las viviendas precarias como los chircales (ranchos de paja), pero a finales del siglo XIX, esta práctica impulsó las chicherías (casas con venta de chicha), casas de lenocinio (proxenetismo), desarrollo de actividades ilícitas, como la venta de drogas y estupefacientes, y en general el proceso de degradación del espacio. Uno de los factores a tener en cuenta se remonta a los años 40 y 50, cuando ascendió la migración al sector, ejercida por la violencia bipartidista del país, lo que conglomeró a su población cambiando las estructuras de las casas, viviendo en arriendo, subarriendos, división de apartamentos y piezas. 

Así mismo, el acercamiento de actividades ilícitas se debe a la edificación de Plaza de Armas en 1927 que complementaba a chircales y zonas de tolerancia, creando lugares de jolgorio y alojamientos necesarios para la multitud de acompañantes de la milicia. Tres años después, el cuartel militar se desplazó a otras zonas de la ciudad, aunque en el barrio se mantuvieron estas actividades relacionadas con la marginalidad. Y que hasta la fecha se siguen replicando ciertos modelos delictivos, poniendo en riesgo la seguridad y vivencia de sus habitantes. Según un informe realizado por la Alcaldía Local de Santa Fe, el barrio Las Cruces, para el 2015 ha presentado las siguientes acciones: consumo y expendio de drogas, falta de acercamiento de la policía, presencia de chatarrerías y hurto descontrolado, pandillas y robos a peatones, y en caso de que las personas denuncien, pueden llegar a recibir amenazas. Aunque, del mismo modo como se presenta este informe, los demás barrios no quedan exentos del peligro que pueda existir en ellos, solo que de alguna manera se visibilizan de forma despectiva, los hechos ocurridos en Las Cruces, generando más prejuicios hacia el mismo y miedo para quienes lo visiten. El transporte es otro de los aspectos importantes a mencionar, ya que, desde sus inicios, el barrio Las Cruces fue considerado como “un lugar de cruce de caminos, un punto de encuentro entre personas de otro barrio y viajeros de las regiones del país” (IPDC, 2015). Y fue de vital importancia el Tranvía Municipal en 1910, conectándolo con la Plaza de Bolívar y Chapinero, ampliando el flujo de personas y transformando el barrio socioeconómicamente. No obstante, en 1948 el tranvía se debilitó, debido al hecho histórico que conmocionó al país entero, la muerte de Gaitán, y posteriormente, en 1951, finalizó por completo su operación en toda Bogotá. Durante 1945 y 1960 fue construida la Carrera Décima, con la premisa de conectar la ciudad de norte a sur y su integración de grandes edificios comerciales y empresariales, con el cambio de los buses a gasolina y luego, la llegada de TransMilenio. En la actualidad, con la consolidación de importantes vías de movilidad, es complejo convencer a taxistas, por ejemplo, que lo acerquen al barrio, debido a esa mala fama, de hurtos y robos.

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Tomado de: Alamy

La otra visión

Contrario a esto, la mayoría de sus habitantes no tienen una visión negativa del barrio, ya que han crecido y envejecido en él, pensando en que este les puede aportar cosas beneficiosas para la vida. Es el caso de Carlos Páez quien dice: 

“¿Por qué no quedarnos acá? Porque es mi terruño, lo aprecio, ¡lo quiero! ¿Por qué quedarme? Porque aquí hay gente divina, que aprecia y quiere su barrio, si valoráramos lo que tenemos… Aquí la tierra vale oro, aquí estamos en una mina, por eso todos quieren expropiarnos, nos quieren sacar. Hace más de 40 años que venimos dando la lucha, que se tienen que ir, que el barrio se acaba, pero el barrio no se acaba” (IPDC, 2015).

O como Edith de Jesús Agudelo, quien lleva 53 años en el barrio y espera para las nuevas generaciones mejores oportunidades, capacidades para el desarrollo, capacitación para las madres y acompañamiento, espacios de recreación y prevenciones a las sustancias psicoactivas y también mejorías para las fachadas de las casas. Además de Alibe Linares, quien dice: 

Quiero hacer parte del cambio, de la disminución de ese estigma, que nos dejen de señalar. Yo creo que en el territorio somos mucho más las personas que trabajamos y queremos el barrio y los que delinquen son muy pocos, sino que es una sombra que nos oscurece a los demás” (IPDC, 2015).

La opción artística 

Igualmente, en lo que respecta al arte, el Break Dance y el Hip Hop han brindado una salida a los jóvenes, para ocupar su tiempo en actividades de recreación y futuro proyecto de vida. Pero, así mismo, se ha catalogado a esta cultura como “bandoleros y viciosos” y es por medio de la danza; sin embargo, es con el canto y el grafiti como obtienen su reivindicación por parte de la comunidad. Uno de los integrantes de Fusion Crew (primera agrupación de Break Dance en Las Cruces) Estiven Ortiz Castillo, quien sugiere hacer una distinción entre los del gremio y personas del común, con las siguientes palabras: 

 “El Break Dance y el Hip Hop no se reconocen porque ustedes los vean fumando marihuana o porque los vean delinquiendo. Las personas que hacen eso, no pertenecen a la Cultura Hip Hop. Los Hip-Hopers proponemos transformación social por medio de lo que hacemos, más allá de bailar, de cantar, de pintar hay una construcción social que nos permite crecer como personas y aportar a nuestro territorio” (IPDC, 2015).

Queda claro que el barrio Las Cruces es más que una connotación negativa, ya desde sus inicios ha experimentado diferentes trasformaciones que lo han posicionado como pioneros en la construcción obrera, calzado, artesanías y, así mismo, la consolidación del comercio de mercado y su importante monumento nacional La Plaza de Mercado Las Cruces. El barrio es más que hurto, drogas y marginalización. Es la lucha de miles de personas que llegaron buscando una nueva vida, que echaron raíces y construyeron un nuevo y mejor futuro, es más que un lote considerado por la burguesía como “decadencia”, es gente, vivencias, arraigo y patrimonio. Es un espacio de encuentro, en el cual se puede vivir y convivir con sus habitantes, con miles de historias que contar a través del arte, ya sea el baile, el rap, el grafiti, sus artesanías, el tango y la milonga, la chicha y fritanga, sus billares, panaderías y restaurantes, barberías y peluquerías, su arquitectura e iglesias. Y a pesar de ser un barrio olvidado por el Estado, y estar en uno de los puntos estratégicos de la ciudad, para que la gente que tiene mentalidad abierta y no se deja guiar por prejuicios, el barrio tiene muchas cosas por enseñar. 

Fuentes de consulta

Álvarez Caicedo, J. (2016). La transformación del barrio Las Cruces y su consolidación como borde urbano durante el siglo XX. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/58665

Hecho en Las Cruces, Por la permanencia en el territorio. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, Colectivo Artístico y Cultural Abya-Yala (2015).

Alcaldía Local de Santa Fe (2015). Informe sobre el barrio Las Cruces 

Red de lo patrimoniable (2015). “Prácticas artísticas experienciales para el reconocimiento de lo patrimoniable en Colombia: el Hábitat Popular y el Hábitat ancestral contemporáneo en lugares pilotos (Municipio de Choachí, Barrios Pardo Rubio, El Minuto de Dios, Las Cruces, Municipio de Sibundoy, la localidad Rafael Uribe Uribe, Municipio de Facatativá).”, http://reddelopatrimoniable.net/index.php/lugares/las-cruces

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