¿Cómo influye la mensajería instantánea en una juventud ansiosa?

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Este artículo se enfoca en la mensajería instantánea en la Internet. Uno de los más notables servicios fue Windows Live Messenger, sitio vigente hasta 2013, parte de Microsoft y que cedió su base de datos y sitio a Skype.

Surgida a finales de los 90, esperando conseguir una forma de comunicación más ágil que el correo electrónico. A lo largo de la primera década Messenger se alzó como el sitio más usado para chat o mensajería instantánea, opacando otros rivales como Yahoo! o Chatzilla. Su evolución se hizo a la par del mejoramiento de la calidad de Internet en esa época, esto brindó la posibilidad a sus usuarios de una experiencia más personalizada, imagen de perfil, nombre de usuario, estados de ánimo, etc. Agilizó el envío y recibo de mensajes a sólo cuestión de minutos, creando una conversación inmediata y fluida. A partir del 2009 y con la llegada de Smartphones a un público
más abierto, se generaron cambios a los cuales Messenger no pudo adaptarse. Aplicaciones como el gigante WhatsApp hicieron la mensajería instantánea aún más inmediata pues era posible hacerlo desde un celular.

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Actualmente la mensajería instantánea es sólo un extra en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Además, Telegram, la misma WhatsApp y muchas otras mandan la parada no sólo en chat, también llamadas o video llamadas. Las facilidades que la mensajería instantánea brinda son innegables, pero no son el objeto del artículo. Esta facilidad de acceso a un chat hace que sea prácticamente inevitable para un joven utilizarla. Una comunicación inmediata, sin espera y siempre disponible, esto afecta visiblemente la percepción del tiempo los jóvenes. 5 minutos es mucho tiempo para un chat que envía un msj en cuestión de segundos. Un mensaje sin responder es fuente de estrés e incomodidad cuando se tiene la información de cuando un mensaje llega a su destinatario y es leído. Esto convierte al usuario en alguien impaciente, inseguro y ansioso.

La lentitud y calma de épocas pasadas ayudaba para una vida joven más tranquila, donde decisiones podían tomarse con más tiempo, las parejas no tenían presión de estar en una conexión 24/7. La tecnología no es la culpable, es una mala concepción pensar que debemos privarnos de la tecnología para volver a tener una mejor calidad de vida. La juventud tiene el desafío de saber controlar su tiempo, la forma en que utiliza la tecnología y se comunica con los demás. Es común una falta de experiencia en el manejo de tecnologías que hasta ahora están llegando a la vida cotidiana.

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Es necesario pensar de qué forma la evolución de la mensajería instantánea afectará la dependencia y ansiedad al momento del uso de mensajería instantánea. Al parecer en los últimos años una tecnología más eficiente significa un ser humano más dependiente y susceptible a que domine su vida. Es necesario que el humano sea consciente de sus malos hábitos y utilice la tecnología para curarlos, o al menos controlarlos. Ya mismo algunas aplicaciones presentan la opción de elegir, poder desconectarse o no estar sobre expuesto, reduciendo ansiedad y dependencia.

Por último y externo a una evolución tecnológica pese a cómo evolucionará la atención e importancia que los humanos le den a los problemas de ansiedad por el uso de la mensajería instantánea. Desde ya hay avances en el diagnóstico y reconocimiento adicciones o dependencias a tecnologías. Se presenta un desafío. El hombre siempre querrá agilizar tiempos, beneficiar la producción y comunicación y la mensajería instantánea es clave en esto, por otro lado, deberá mantener a un mismo nivel la educación en el uso de esta y más tecnologías, en especial a poblaciones jóvenes.

Realizado Por:

Paola Garzón

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