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por: expansión mujeres

Tus palabras también me tocaron

Por: Ayleen Torres

por: expansión mujeres

“Oprimidos los hombres, es una tragedia. Oprimidas las mujeres, es tradición”

(Letty Cottin, periodista y destacada activista social)

El acoso parece una cuestión tan cotidiana en la vida de una mujer, es algo   normalizado con lo que se tiene que aprender a “vivir” porque en una sociedad que ha sido estructurada a partir del machismo y la misoginia  generalmente minimiza el hecho de que una dama sin importar la edad, el lugar donde se encuentre o incluso su vestimenta, tenga que sentirse insegura e incómoda.

Viviana Huertas, una mujer de 39 años, decidió aplicar en varias ofertas laborales, esperando encontrar un buen trabajo, para poder llevar un sustento a sus dos hijas, en el camino se le abrieron las puertas para ejercer con grandes empresas Ccolombianas, al ser marcas tan conocidas, Viviana se alegró de poder ser parte de ellas.

Para sorpresa de ella, el primer filtro le explicaron que uno de los requisitos más importantes era su apariencia física, aunque esto le sorprendió, no le tomó gran importancia porque para ella era un gran logro poder ser parte de esta compañía

Viviana cumplia todas sus labores de manera correcta, al pasar de los días ella notaba que su superior la halagaban por su manera tan eficaz de actuar, la manera de “premiar” su compromiso era que le asignaban nuevos trabajos fuera de su contrato, con la excusa de que eso le servirá para ser una mejor, empleada inicialmente ella aceptó esto, porque “¿Cómo le digo que no a mi jefe?”

Después de un tiempo, Viviana cansada de la presión de su jefe por las nuevas labores que le había asignado, decide hablar con él para que no la siga presionando a hacer trabajos que a no le corresponden. Durante la conversación de manera muy respetuosa, ella le pide que por favor no le genere más trabajo del que ya tiene.

El señor le dice de manera insinuante que si ella quiere dejar de trabajar y ascender a un lugar mejor del que esta, tiene que complacerlo, mientras mira su cuerpo de arriba abajo con deseo y morbo, Viviana se queda helada y solo ríe de manera incómoda, decide que lo mejor que puede hacer por ahora es salir de la oficina

Al pasar los días, esta mujer no puede mirar a los ojos a su jefe, intenta evitar todo tipo de contacto y relación con él, ella procura pensar en que lo que sucedió fue un mal entendido y que este tipo de cosas en compañías tan reconocidas no podrían pasar 

Una tarde, este sujeto decide llamar a Viviana a conversar a solas en su oficina, ella con temor decide asistir e intenta entrar de la manera más serena posible, el señor empieza a hablarle de temas normales del trabajo, pero en un momento vuelve a decirle que si quiere mejorar su calidad de vida debe hacer ciertos sacrificios

Ella de manera directa le pregunta que ¿a qué se refiere? y él dice que la única manera de que una mujer tan bonita de estrato medio/bajo pudiera avanzar en el ámbito laboral era acostándose con la gente de “poder”. Viviana molesta por lo que acaba de escuchar decide irse de allí y además tiene la valentía de   renunciar a este trabajo

Por este tipo de experiencias tan desagradables Viviana decide no volver a vincularse con más empresas e inicia a trabajar como independiente, ahora ella le enseña sus dos hijas a identificar y diferenciar el acoso, pero sobre todo a no permitir que sean violentadas en ningún espacio ni aspecto de sus vidas

La historia de Viviana es una de las miles de historias que se escuchan a diario sobre el acoso, muy pocas mujeres tienen la valentía de confrontar este tipo de situaciones porque son lugares donde se sienten vulnerables, y muchas veces temen por su seguridad e integridad personal.

Por eso, el apoyo entre mujeres también hace la diferencia en este tipo de casos, donde entre todas se construye un lugar mucho más seguro    

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