ebook-leerLA LECTURA EN LOS TIEMPOS DEL E-BOOK

Maná se pregunta “¿Donde jugarán los niños?”, yo me pregunto ¿donde leerán? O mejor ¿en qué leerán?, porque no lo harán en los libros que solíamos leer en la escuela. Por  corto tiempo (la velocidad de los avances tecnológicos) lo harán en los eco-libros o e- books, la versión ecológica de los libros impresos, o versión “play” (dícese más moderna) ya que se pueden cargar en  PC, PDA`S, portátil, o cualquier aparatico que tenga pantalla y memoria.

E-book, también es llamado al nuevo dispositivo creado para leer los eco-libros (la tecnología vuela, he dicho). Con este nuevo “juguete” los papás por fin estarán felices (¡milagro, mi hijo a cogido un libro!), no pelearan por ver los libros botados sobre la mesa o en cualquier parte, porque tienen el tamaño de una hoja A4  (¡Y se puede doblar! ¡ uyyyyyyyyy! ¡waoooooo!); tampoco pelearan por el gastico de luz, ya que tiene un bajo consumo de energía. Los alumnos no podrán decir: ¡no pude leer! Porque está diseñado para hacerlo (leer por supuesto) en “cualquier ratico que tenga libre” gracias a la famosa tinta electrónica con ausencia de iluminación propia y alto contraste, que causa un efecto papel  y permite leer bajo el rayo del  sol.

El llevar la biblioteca del abuelo, a este “juguetico”, al audio libro, y demás dispositivos móviles,  fue ideado por Michael Hart, en  1971, cuando lideraba el proyecto Gutenberg,  al buscar digitalizar los libros y ofrecerlos gratis. Esta idea, con casi 40 años de antigüedad está haciendo que hoy en día la industria editorial se transforme y por ende el derecho de autor cambie, la educación se redireccione, el valor simbólico se distorsione y la tradición posiblemente se invierta.

Cuando digo que la industria editorial se transforma, no solo me refiero a ¿y ahora, que hago con mis maquinitas?, también me refiero a sus efectos en las librerías, eventos, transacciones, etc.; haciendo que un día de estos mientras estemos haciendo zapping (si todavía existe) entre TNT, FX y ESPN, la feria del libro decida fusionarse con el Campus Party y quieran vivir en la autopista de la información, donde todo girará en torno a la holografía y al Project natal. En uno de esos mismos días puede que almacenes como la Panamericana se convierta en centro de recargas virtuales por capítulos de libros; y la Librería Nacional anule el espacio- tiempo (como dice Andrés López) y sólo se necesite del registro de la huella digital para aceptar la compra.

Con el traslado de la industria editorial al mundo virtual, lo más probable es que el derecho de autor se suprima y sólo quede para aquellos que se hicieron famosos con los libros impresos. ¿Pero que hay con los nuevos autores? ¿Se subirán a tras milenio, o saldrán por las calles a vender los capítulos de sus libros en mini e-books? De tanto avance tiene que salir algo bueno por ejemplo, los lectores no desperdiciaremos plata comprando libros aburridos porque  basta con ver el primer capítulo y los nuevos escritores recibir  críticas sobre sus historias para no  gastar tres años en algo que no va para ningún lado.

Y mientras unos pagan los ebook en Amazon o en no sé donde porque “ no supieron buscar” debido a la ignorancia tecnológica ( y no los culpo), otros los bajarán gratis como lo hacemos hoy mientras toman las clases a través de aulas virtuales desde su casa, entre tanto otros estarán conociendo el “biblioburro” porque antes estaban ocupados tratando de conseguir un pedazo de pan o coger un grano de arroz botado desde los aviones para no morir de hambre    (espero que este guarde todavía una edición de “Nacho lee” porque aprender a leer y escribir con Gabo y sus Cien Años de Soledad la cosa es complicada).

Con todo esto,  el libro pierde y adquiere simultáneamente distintos valores simbólicos, donde por alguna razón,  tener un libro dentro de algunos años no significará, ser culto o nerd, `por el contrario será ser mas “play”,  leer adquirirá un mayor estatus ( y en cierta medida volveríamos a tiempos remotos), posiblemente estarán en un museo( y no por su contenido, sino por ser una de los primeros medios de lectura)  y en el peor de los casos los libros impresos sostendrán las mesas y servirán de escalera (y no precisamente para alcanzar el éxito)

Por otro lado, es posible que las tradiciones culturales se pierdan poco a poco, se inviertan o se descontextualicen. Los padres ya no leerán un cuento a sus hijos antes de ir a dormir, simplemente darán play al audio libro que habrá en las paredes de las habitaciones; los niños se sentarán en las piernas de sus abuelos, pero no a que les lean, sino a leerles, y en las casas ya no habrá un viejo cuento de Condorito descolorido sino un viejo e-book a blanco y negro. (a este paso cuando viejos podremos volvernos cuenteros)

 

En el año 2011 como lo muestra PROMETEUS: LA REVOLCION DE LOS MEDIOS, será el punto sin regreso, y será ahí donde la tecnología que contribuye a mejorar la calidad de vida, choque con las tradiciones culturales y estas sean adoptadas para generar nuevos medios o estas se adaptan a los medios existentes. Es ahí donde nosotros como profesionales debemos innovar dentro de las nuevas tecnologías, teniendo en cuenta que si los libros se suprimen, donde poner la publicidad también. Pero si usted ahora si confirmó que la publicidad no es lo suyo y le “jala” a la escritura, pues hágale, tal vez se vuelva famoso, pero no le aseguro que se vuelva millonario.

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