Quijotadas – La verdad hecha trizas

Dicen que en la guerra la primera víctima es la verdad. Por eso, los periodistas son objetivo militar, a veces de los grupos armados legales y, en otras ocasiones, de los ilegales. Los victimarios se cuidan, como todos los asesinos, de cometer sus fechorías sin dejar pistas. Algunos, incluso, aplican sus estudios de “inteligencia” en academias. Pero no siempre les sirve y dejan pistas, lo que permite, a veces, judicializarlos.

Por Javier Correa Correa

Esperemos que sea la ocasión para encontrar a los autores intelectuales y materiales en el caso del periodista y líder social y ambiental Rafael Emiro Moreno Garavito, quien fue asesinado el pasado domingo 16 en Montelíbano, Córdoba, pese a que, ante las continuas amenazas, había pedido amparo en la Unidad Nacional de Protección –UNP–. De nada le sirvió, porque los corruptos, los violentos, siguen empeñados en hacer trizas la paz. Y al periodismo, como garantía de democracia, de paz, también lo hacen trizas.

Tomada de: Caracol Radio

El periodista, de la emisora Voces de Córdoba, hacía denuncias sobre corrupción en el departamento, en especial los llamados “elefantes blancos”, millonarias obras inconclusas.

Rafael Emiro Moreno Garavito “era reconocido en la región del sur de Córdoba por sus quehaceres sociales, también era dirigente comunal de un barrio del municipio de Puerto Libertador”, dijo Andrés Chica, defensor de Derechos Humanos en el departamento, en declaraciones al periódico digital del Partido Comunista de Colombia.

Agregó el defensor de Derechos Humanos que el periodista Moreno Garavito “adelantaba varias investigaciones relacionadas con denuncias penales y disciplinarias”.

Durante el régimen de cuatro años que por fortuna finalizó el 7 de agosto pasado, fueron asesinados miles de líderes y lideresas sociales, ambientalistas, defensores de Derechos Humanos, estudiantes, exguerrilleros reintegrados a la vida civil, integrantes de la primera línea que protestaban contra las medidas sociales y económicas. Y la lista sigue.

El compromiso era volver “trizas la paz” y a fe que lo han cumplido, dando muerte a los opositores al régimen.

Y aunque el 7 de agosto se posesionó un gobierno de cambio que le apuesta a la paz total, los “enemigos agazapados de la paz” de los que hablara hace décadas Otto Morales Benítez, siguen haciendo de las suyas. Ya no contra los opositores sino contra los que luchan por alcanzar precisamente la paz, que no es otra cosa que justicia social. Y para eso se necesita la verdad. Y para eso se necesitan periodistas como Rafael Emiro Moreno Garavito.

No es necesario llamar a Sherlock Holmes ni a su querido Watson para averiguar quién o quiénes se benefician con la muerte del periodista, pero es fácil suponerlo: los que siguen empeñados en hacer trizas la paz, en hacer trizas la verdad para defender sus mezquinos privilegios.

Colofón

Es raro, sí, en este contexto, que algunos periodistas mueran de viejos en Colombia. Como Pedro Claver Téllez, comunicador, escritor, docente universitario, quien falleció el lunes a sus 81 años.

Dejó varios libros, entre los que destacan “La hora de los traidores”, “La guerra verde: treinta años de conflicto entre los esmeralderos”, “La Pola, espía patriota” y “Rebelde hasta morir”, entre otros.

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