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La noche más larga de sus vidas

La noche más larga de sus vidas

 

Por: Camila Andrea Salgado Prieto

 

Un hecho que quedó impune. Que ocurrió en una salida con amigos y que se convirtió en un día jamás olvidado. Colombia es el segundo país más afectado por la criminalidad en el mundo, solo por detrás del Congo, según el Índice Global de Crimen Organizado.

 

El viernes 18 de Mayo de 2018 a las 8 de la noche, Daniel estaba con sus amigos, fueron a comer pizza y hablaron un rato planeando qué hacer más tarde, en realidad no tenían muchas ganas de salir pero no se querían quedar encerrados, entonces decidieron salir a tomar una cerveza en un lugar muy cerca de allí, al cuál iban con mucha frecuencia.

 

Antes de salir, la mamá de Daniel preguntó: ¿para dónde van?, ¡no se demoren, mejor quedense!… Casi cómo si presintiera que esa noche iba a ser la más larga y difícil para todos. Sin embargo, le contestaron que estuviera tranquila, que iban a estar cerca.


Caminaron hacia el pequeño pub, quedaba a unos 10 minutos, pero estaba cerrado, algo muy extraño ya que era viernes, pero ese día no abrieron el lugar. Decidieron buscar otro sitio, llegaron, se sentaron y cada uno pidió, el lugar estaba tan solo que se aburrieron, entonces Edsson uno de los amigos, dijo: ¡vamos a bailar, si salimos de la casa, que valga la pena!.

La noche más larga de sus vidas

Tomaron un taxi hacia la calle 74 con 15 a una discoteca que conocían pero el cover era muy caro, prefirieron no entrar para aprovechar mejor ese dinero. Caminaron desde allí hasta la calle 82, pensaban que la noche estaba siendo aburrida, casi que que se arrepentían de haber salido, pero seguían en la búsqueda de hacer que la noche valiera la pena. }

 

Mientras recorrían la zona, se encontraron con un bar dónde les ofrecieron una cerveza de cortesía, entraron, consiguieron una mesa y pidieron. Buscaron con quién bailar pero el lugar estaba un poco solo, muchas parejas, grupos de amigos iguales que ellos pero pocas mujeres. Horas más tarde la fiesta no se puso buena, terminaron la botella y salieron para la casa.

 

Alrededor de la 1:30am, buscaron un taxi, aunque fue difícil tomarlo, un señor los recogió e inició el viaje hacia la casa de Edsson. A pocas casas de llegar, vieron un grupo de muchachos con patinetas corriendo hacía ellos, pasaron justo al lado del carro, pensaron que eran ladrones o algo por el estilo, pero no, solo pasaron.

 

Cuando llegaron, no tenían dinero para pagar el taxi, Edsson dijo: voy a entrar rápido a sacar plata, espérenme aquí. Se bajó, sacó sus llaves y mientras abría la puerta, llegó un grupo de 7 hombres, al parecer estaban persiguiendo a los muchachos en patineta, pero al ver a Edsson, lo confundieron y comenzaron a atacar, parqueados justo en frente de la casa, Daniel y su otro amigo Alejandro reaccionaron y corrieron a defender a su amigo.

 

 

De acuerdo con Semana “Las riñas que derivan en delitos de lesiones personales también hacen parte de los delitos de alto impacto que reporta la Corporación Excelencia por la Justicia, ya que, según sus datos, en el país se han presentado cerca de 261 casos de lesiones personales al día”.

La noche más larga de sus vidas

En medio de la pelea, Alejandro logró deshacerse de uno de ellos, pero en cuanto se fijó en lo que pasaba en su entorno vió a Daniel en el piso recibiendo golpes por parte de 5 personas. En ese momento salió el hermano de Edsson con dos cuchillos de cocina en sus manos, para asustar a aquel grupo, sirvió, salieron corriendo del lugar.

 

Daniel pudo levantarse, dio unos pasos, miró a sus amigos y dijo: ¡Me hirieron, me hirieron!, gritó. Corrió hacía la casa, entró a la cocina, comenzó a lavar su cabeza en el lavaplatos y sin entender qué estaba pasando sus amigos vieron en su nuca una herida, era una puñalada.

 

“Es indescriptible lo que se siente ver a tu amigo luchar para que la sangre dejara de caer nos cuenta Alejandro, todo pasó muy rápido, el señor del taxi seguía allí, estaba en shock, no ayudó. Pero que estuviera ahí parqueado sirvió para poder llevar a Daniel a un hospital, el camino se hizo eterno, el miedo de perderlo crecía cada vez más y ni por un segundo dejaron que se durmiera.

Alejandro nos cuenta que: “mientras eso pasaba, por pura casualidad ví la espalda de Edsson, tenía sangre, y ahí me di cuenta que a él también lo habían lesionado. Yo solo podía pensar que iba en un taxi, a las 3 de la mañana junto a mis dos mejores amigos heridos, por mi mente solo pasaban los peores pensamientos”.

Llegaron al hospital, como pudieron entraron a Daniel, lo recibieron rápido, se lo llevaron a una sala, “lo vi y no podía creerlo, en mi mente solo tenía presente una herida, la de la nuca, pero allí vi a Daniel en las peores condiciones, estaba al borde de la muerte”, dice Eddson.

Estaban con la mente en blanco, rogaban para que todo saliera bien, debían llamar a los familiares para avisar lo que estaba pasando, tomaron el celular y llamaron a la mamá de Daniel, en ese momento pasó una camilla frente a ellos, era Daniel lo llevaban a cirugía, les dijeron que estaba grave, tenía 13 puñaladas en su cuerpo y los pulmones perforados. 

 

Las horas eran eternas, salieron, se sentaron en el andén, en el piso, junto a las paredes y los postes junto a la clínica, pero no recibían ninguna noticia. Finalmente al medio día, salió la mamá de Daniel y su cara lo decía todo. Daniel estaba fuera de peligro, lloraron y la alegría era incontenible. Un milagro acababa de ocurrir. 

 

Ya no aguantaban más el cansancio se apoderaba de ellos, era la noche más larga de sus vidas, sintieron la muerte cerca pero al final de todo fue una experiencia que según Daniel: “les ayudó a valorar la vida y la amistad”. Como ellos, muchas personas pasan por situaciones similares sin contar con la suerte de Daniel.

 

Cada día, 8 personas mueren por heridas de armas cortopunzantes en el país, en Colombia para el 2016 se contaba con 2.331 asesinatos cometidos con arma blanca, esta cifra cada año crece; según las investigaciones de la Fiscalía y Policía, al menos siete de cada diez casos ocurrieron en medio de peleas y discusiones causando lesiones personales.

 

Desde ese entonces la alcaldía junto con la Policía han trabajado para incautar armas blancas en diferentes espacios de la ciudad, buscando frenar el uso de estas, pero ¿realmente ha ayudado en la inseguridad y a evitar este tipo de riñas que terminan en tragedia?, el impacto en la seguridad ciudadana es alto y es un trabajo que no termina ahí.

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