De la tierra al cielo

Por: David Rios León

James Rodríguez en el Pony Futbol

Colombia es un país futbolero por excelencia, cuna de grandes jugadores como el ‘Pibe’ Valderrama, James Rodríguez, Falcao García, entre otros. Por esta razón, muchos jóvenes sueñan con hacerse futbolistas y debutar en un equipo profesional. 

Es el caso de Cesar Augusto Castaño Gaviria, un hombre nacido en la ciudad de Medellín, el 26 de mayo de 1983. Castaño comenzó su lucha por conseguir su sueño de ser futbolista profesional a los 11 años, luego de haber ganado una convocatoria hecha por su colegio para jugar el torneo Pony fútbol con un equipo llamado Robledo Palenque. 

 

Es importante señalar que el torneo Pony fútbol es un campeonato infantil categoría sub 12 que se juega todos los años en la ciudad de Medellín entre los meses de enero y febrero. Según datos del portal FutbolRed, son más de 50 los jugadores profesionales que han surgido de allí, muchos de los cuales son figuras en el exterior.   

 

Con Robledo Palenque, Castaño mostró sus dotes de delantero potente y habilidoso, siendo uno de los jugadores destacados del torneo Pony fútbol edición 1994. Su poder goleador y buen rendimiento futbolístico en este y en otros torneos juveniles jugados con Robledo Palenque, hizo que los ojeadores del Envigado F.C. pusieran los ojos en él .  

 

Es así como el 7 de enero del año 1998 Envigado adquiere sus derechos deportivos, de inmediato llega para reforzar el equipo sub 15, que por entonces se encontraba jugando finales. Allí también mostró todo su potencial, pero también vivió el lado oscuro del fútbol, un lado lleno de tinieblas y pocas luces.   

 

César es un hombre de 1,85 mts de estatura, 85 kilos de peso, tez blanca y voz áspera e intimidante. Frunce el ceño, con la voz medio entrecortada dice « a pesar de ser reconocido por mis compañeros, mi estilo de juego no se adaptaba a lo querían los técnicos»

 

Cuenta con tristeza que estuvo mucho tiempo alternando entre la titular y la suplencia, incluso dice que muchas veces ni siquiera era convocado para los partidos, por lo cual vivía frustrado. Al recordar esto Castaño inclina su cabeza hacia arriba y mueve las manos, como no entendiendo lo que ocurría.   

Lo peor aún estaba por llegar. 

Cesar Augusto Castaño dice que fueron muchos años de idas y vueltas, en los cuales se hizo muchas preguntas, que no pudo responder. Al recordarlo su mirada refleja inquietud, desconcierto y lanza un hondo suspiro y se queda en silencio por unos segundos.

 

Dice «el jueves 7 de marzo de 2002 en un partido de entrenamiento al saltar a disputar un balón, cai mal, al momento de caer mi tobillo se dobla, sentí mucho dolor, tuve que salir en camilla. Revisaron mi tobillo y me tomaron radiografías, por experiencias de compañeros que sufrieron la misma lesión, supe que se trataba algo grave».

 

Sus sospechas fueron confirmadas, había sufrido un esguince de tobillo grado uno y tendría que estar muchos meses por fuera de las canchas. Aunque se sobrepuso al mal momento y puso mucho empeño en su recuperación, cuando estuvo recuperado, el equipo ‘Envigadeño’ le comunicó que tendría que buscar equipo.  

 

Castaño Gaviria, creyó entonces que su sueño de ser jugador profesional había acabado. Pero un amigo, lo convenció de ir a probarse a Bello F.C, equipo de la primera B del fútbol colmbiano. Después de estar tres meses a prueba y jugar algunos partidos con el equipo alterno, le informaron que quedaría vinculado al equipo profesional. 

 

Después de sonreír por un momento Cesar dice «el profe Omar Córdoba DT del equipo profesional me convoca para un partido con Rionegro, creo que el infierno lo vivimos acá en la tierra, por eso desde el instante en que pise la cancha, sentí que pasaba de la tierra al cielo. Recuerdo con alegría ese 17 de agosto de 2003».

Cesar Augusto Castaño Gaviria, quien hoy en día está casado y tiene dos hijos, además de ser representante de una reconocida marca de ropa del país, finaliza hablando con alegría « hice mi camino solo, nunca tuve el apoyo de mis padres ni de nadie, eso me hace sentir más orgulloso de haber logrado mi sueño.» 



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