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Inclusión y discapacidad en Colombia

Por: Camilo Quintero Ferreira

En Colombia hay posiciones muy impuestas referente a la discapacidad, una de ellas es como referirse a ellos, unos los nombran como personas limitadas, pero eso es incorrecto y no solo políticamente, en realidad no existen personas menos válidas o limitadas, simplemente no se ajustan a un estándar impuesto de lo que es una persona “normal”.

Por eso, el nombre correcto sería el de personas con diversidad funcional o con capacidades especiales según Tom Shakespeare, conocido sociólogo británico y profesor de la Universidad de East Anglia (Gran Bretaña), aborda el tema de la discapacidad y la felicidad en uno de los programas del espacio radiofónico ‘A point of view’ de BBC Radio.

En el caso de los sordos, no se considera como discapacidad, sino como una característica diferencial que da acceso a un universo perceptivo y cultural propio según explica Shakespeare.

Un claro ejemplo de esto es la historia de Mariela Gómez, una habitante de Soacha, que se levanta todos los días a atender a sus dos hijos en condición de discapacidad intelectual, que sin ayuda y oportunidades, logra educar y mantener la salud de sus hijos, ella deja claro que no son diferente a los demás. 

La situación se complica aún más para familias de escasos recursos, que tienen parientes en condición de discapacidad severa, es notorio la falta de alimentos y atención sanitaria a la que se enfrentan.

Pero es bueno resaltar que el país cuenta con un desarrollo normativo con relación a la atención y protección de la población con discapacidad, el cual se encuentra especificado en el normograma que se encuentra publicado en la página web del Ministerio de Salud y Protección Social.

Las leyes que más se destacan son: 361 de 1997, considerada la ley marco de discapacidad, por medio de la cual se establecen mecanismos de integración social de las personas con limitación; 1145 de 2007, organiza el Sistema Nacional de Discapacidad SND.

Por último y de gran importancia, la ley 618 de 2013, ley estatutaria por medio de la cual se establecen las disposiciones para garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. 

Pero la problemática es más amplia, algunas familias no se encuentran registradas para recibir esta ayuda porque son trámites que requieren tiempo y papeleos, que se ven imposibilitados de hacer porque no pueden dejar solos a sus familiares en estas condiciones.

Como el caso de Gilmer, es autista y nunca sale de casa, contando con el apoyo y acompañamiento continuo de sus familiares, historia relatada en La Voz de América.

Pero también el problema es de simple difusión de la información, algunos no tienen conocimiento sobre la existencia de estas ayudas y viven confinados en casa y con necesidad, situación que se empeoró con la pandemia.

También es bueno entender y reconocer que las personas con discapacidad suelen tener menos posibilidades de elegir que las que no tienen discapacidad, debido a problemas como la falta de accesibilidad.

Como lo explica Tom Shakespeare “Incluso en las sociedades más libres de barreras las personas con discapacidad dependen más de elementos mecánicos como coches o ascensores que pueden no funcionar en ocasiones, lo que deja al individuo excluido o dependiente”.

Existen diferentes tipos de barreras que se llegan a enfrentar las personas con discapacidad, entre ellas están las barreras de actitud, que llegan a ser las más básicas, las personas a veces estereotipan a aquellos que tienen discapacidades, al asumir que su calidad de vida es mala o que no están sanos debido a su deficiencia.

Las barreras físicas también afectan considerablemente a las personas con discapacidad, ya sean escalones y curvas que le bloquean a una persona con deficiencias de movilidad la entrada a una edificación o le impiden el uso de las aceras.

Las barreras políticas están relacionadas a la falta de concientización y también a la poca difusión de la información además de no hacer cumplir las leyes existentes que exigen que los programas y las actividades sean accesibles para las personas con discapacidades. 

 

Claro ejemplo de consecuencias de las barreras políticas, son que debido a una reforma de la ley, desde noviembre de 2019, al cumplir la mayoría de edad se les niega el acceso a dichas fundaciones, estas personas son remitidas a programas de integración social, que no les brindan los mismos beneficios.

Las personas discapacitadas merecen, en fin, todo nuestro respeto, Para poder lograr hablar de inclusión, referente a la discapacidad, falta un cambio en varios aspectos, tanto sociales, políticos y económicos; necesitamos entender, las dificultades y trabas que resulta abrumador imaginar para una persona sin esas limitaciones.