Del conflicto al cine

Del conflicto al cine

Erick Gómez, docente de la Universidad Central, cinematógrafo, director de Retina Bifocal, y actual líder del proyecto ¿De quién es esa tierra? una ruta transmedial que reconstruye a través de los relatos el problema de la tierra, como causa principal del Conflicto Armado, nos habla sobre los relatos de conflicto en el cine, su experiencia y trayectoria. 

Actualmente nuestro país está encaminado en solucionar una de las más graves problemáticas de más de 60 años, el Conflicto Armado, como colombianos hemos trabajado para construir paz, a través de relatos, de acciones y de la propia comunicación entre los actores involucrados. Y aunque vamos por buen camino, Colombia aún no está en ‘Paz Total’. 

En el cine hay variedad de relatos que cuentan nuestro país, pero en muchas ocasiones, se presta para censurar los conflictos internos y enfocarse en la mirada ‘que vende’ a Colombia desde la publicidad. Pero más allá de entender que es una problemática, hay puntos de fuga porque seguimos siendo espectadores. 

Para tratar de solucionar y dar respuesta a algunos de los interrogantes que como estudiantes de comunicación nos hemos planteado, fue necesario consultar la perspectiva del postconflicto, con un experto en cine y además investigador en temas de construcción de Paz, con el fin de entender, si es o no complejo explicar temas como la paz en el cine.

¿El concepto de «paz» es fácil de explicar en el cine? 

 

Erick Gómez – Para mí, el cine es un lenguaje y nace como una posibilidad de mezclar todos los lenguajes que ya teníamos, en uno solo, para poder seguir plasmando nuestra necesidad de contar historias. Entonces todos los actos filosóficos y todas las ideas políticas son parte esencial de los conflictos a desarrollar en esas narrativas. 

 

Desde la búsqueda de una ‘paz negativa’ que está representada por el “aplastar” al otro, acordémonos de la invasión de los griegos a los troyanos y luego, su victoria frente a ellos. También hay nuevos discursos de ‘paz positiva’ a través de relatos como la representación de Acuerdos de Paz en diferentes lugares del mundo. 

 

Para narrar estas historias, se puede, a través de los conflictos bélicos que tienen ganador; la ‘paz negativa’, pero también a través de la ‘paz positiva’ como en la película ‘Invictus’, que narra cómo Mandela se asocia con el capitán de un equipo de Rugby odiado por los blancos, y expone la construcción de esa paz a través de la creatividad y la hermandad. 

¿Qué aportes crees que da el mundo cinematográfico al conflicto con referencia a la paz en Colombia?

Erick Gómez – Los aportes que da toda la narración cinematográfica, dejan un registro de memoria histórica para que nosotros podamos evidenciar los sentires de esas historias y de la posición de sus realizadores, a través de la construcción de la narrativa tiempo-espacial que va acompañando cronológicamente lo que va sucediendo. 

Una cosa es la forma en que nosotros veíamos el conflicto en una película de los 90 ‘s como ‘Golpe de Estadio’ que presentaba la paz de un territorio para poder ver un partido de la Selección Colombia, entre un movimiento guerrillero y la policía. Y otra cosa sería ver esa situación en ese mismo territorio, hoy, 20 años después. 

Especialmente, porque todas las historias después del 2016 tienen un ingrediente que no pueden esquivar, y es esa Paz que se firmó con las FARC. 

Entonces, creo que esa acción de construcción de memoria histórica a través de la cinematografía es una buena forma de reconocer los sentires del país, por lo menos el de los realizadores. 

 

¿Como profesor audiovisual, que consejo le darías a tus estudiantes, si ellos quieren realizar un cortometraje sobre el posconflicto y la comisión de la verdad? 

Erick Gómez – Lo esencial es entender que sólo la investigación y poder leer diferentes puntos de vista del conflicto, de su negociación, de las acciones y de las historias por contar del posconflicto, le va a dar realmente credibilidad a la construcción del relato que quiere el realizador. 

Ahora, la Comisión de la Verdad, es parte de una serie de nueve Comisiones de la Verdad, que hemos tenido a lo largo de la historia de Colombia y tenemos que entender que cada una de esas Comisiones ha recolectado un montón de relatos y ha tenido unas formas muy académicas para verificar cada relato. 

Entonces, el consejo que le puedo dar a mis estudiantes es que crean en esos relatos, que se sumen a entender que cada uno de los cortometrajes que hagan -sean de ficción o de no ficción-, van a ayudar a que Colombia cree y expanda esa forma de verse así misma. 

El otro consejo es que, no se lo dejen a cómo narran las historias del posconflicto y de la Comisión de la Verdad, para los mass media o para las grandes empresas o cómo la cuenta el mismo Hollywood. Lo importante es que cada uno le apostemos a contar las historias de nuestro país, pero que lo hagamos desde la investigación. 

¿Crees que es difícil relatar ante cámaras y proyectos audiovisuales, en qué consiste la paz y cómo ha evolucionado este tema en Colombia?

Erick Gómez – El uso de la cámara tiene que ver con la imagen sublime de que la Paz es construir un país habitable para Colombia, a través del cubrimiento del alimento, la vivienda, el bienestar y la vida digna en cada territorio. Y deben ser imágenes poéticas, que nos lleven a reflexionar a que ese debe ser el presente y el futuro de Colombia. 

 

Ha evolucionado un montón la narración cinematográfica, porque Colombia cambió frente a la idea de la paz, empezando por el proceso de paz, su camino desde las propuestas, el plebiscito, la firma del acuerdo. Ese es el reto del realizador, entender esa historia y narrarla desde la reflexión.

 

¿Qué opinas como cineasta sobre el posconflicto, paz y la comisión de la verdad?

 

Yo estudié en la universidad en medio de balas y masacres de los paramilitares, y en medio de las ejecuciones extrajudiciales. 

 

Entonces, de vivir en zozobra donde los profesores no nos dejaban salir a campo porque nos podía pasar algo, a llegar a narrar esas muertes, y después ser tachados de comunistas o de miembros creativos de la guerrilla, era un estigma muy difícil de manejar, y el susto y el miedo corta la creatividad.

 

Y, así como la comisión de la verdad entrega hoy una serie de relatos, lo entregó en su época, hablando del conflicto entre paramilitares, guerrilla, narcotraficantes y el Estado, y cómo los pueblos fueron brutalmente violentados durante más de 12 años. 

 

Eso alimentó mucho no sólo los relatos, sino también la necesidad de contar lo que había pasado en Colombia, tener más contacto con lo rural y pensar que la cámara es el mejor puente para muchos relatos porque leerse un informe de 400 páginas, muy técnico, es difícil, pero se puede usar esa información para hacer documental, series de tv o incluso ficciones. 

 

Como cineasta, puedo decir que, la búsqueda de la paz en Colombia y vivirla hace que te transformes a nivel creativo, y que aparezcan muchas historias por contar. Esa riqueza que el mismo conflicto trae a los narradores de historias es una tierra fértil para cultivar muchos proyectos audiovisuales. 

 

Como conclusión, rescatando la entrevista, podemos decir que, contar los relatos desde la investigación, para construir la Verdad es más que importante en la realización audiovisual, porque nos hará entender no sólo el conflicto armado, sino nuestra historia como colombianos. 

 

Entrevista por: Francisco Martínez y Paula Soler 

Fecha: 4/10/2022