Una buena campaña depende de lo que comamos antes de esta.

Y bueno, como una buena comida o una buena cena o inclusive un delicioso y rico café en la mañana, la buena publicidad nunca cae mal, nos divierte, nos hace pensar diferente y en ocasiones nos deja atónitos, estupefactos, y en últimas en qué demonios pensaba el creativo que lo hizo, pero bueno como dicen …

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