Por: Macgerly Pulido Montalvo – mpulidom2@ucentral.edu.co
“Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”. José Saramago
Hace 40 años Colombia presenció una serie de acontecimientos categorizados como la Toma y Retoma del Palacio de Justicia entre el 06 y 07 de noviembre. Episodios que llevan a la memoria largas horas de incertidumbre, documentos destruidos, vidas que fueron perdidas, violencia y heridas que no cicatrizan, con el tiempo parece que se avivan en una memoria que quiere la verdad y busca justicia social. Del mismo modo, llegó a todas las salas de cine del país la película escrita y dirigida por Tomás Corredor “Noviembre”, un largometraje que trata de recrear los hechos ocurridos en pleno centro de la ciudad de Bogotá, reflejando la confrontación entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas del Estado. Y no es solo este
acontecimiento, también traigo a colación el Bogotazo de 1948, en el que la histeria ciudadana tras escuchar por la radio que el candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán había muerto, generó una serie de disturbios no solo en la capital bogotana, sino que se extendieron en varias ciudades del país, como en Calí, Barrancabermeja y Zipaquirá.

Resaltó el papel crucial de los medios de comunicación, la radio, la televisión y la prensa escrita, porque mantuvieron informados a los ciudadanos y en la medida posible se brindó información veraz sobre los hechos ocurridos. Ahora en la actualidad, con los nuevos medios digitales se tiene mayor posibilidad de conectar a más personas a través del Internet, pero en esta ola masiva de información y sobretodo desinformación, vale la pena hacerse las siguientes preguntas:
- ¿Qué rol debe tener el periodista cuando se habla del conflicto armado interno, considerando que este es un tema transversal, y se encuentra en todas las esferas: política, social, económica, educativa, laboral y ambiental?
- ¿Cuáles son las implicaciones para los periodistas al tratar y documentar crímenes de lesa humanidad? y ¿De qué manera hacerlo?
- ¿Cómo informar a la ciudadanía cuando abunda tanta desinformación en los nuevos medios digitales?
Por supuesto, para dar respuesta a cada una de las preguntas, es necesarioreconocer el rol del periodista, su importancia en la sociedad colombiana y los principales aportes en materia de reconstrucción de la memoria.
En primer lugar, muchas son las actividades en el quehacer del periodismo: investigar, buscar, contactar, entrevistar, observar, analizar, seleccionar, informar, explicar, contextualizar, interpretar, relatar, argumentar, comunicar, filtrar, comprobar, acreditar, verificar, contrastar, cuestionar, rechazar, conectar, mediar, visibilizar, redactar, corregir, producir, diseñar, documentar, publicar, difundir, divulgar, actualizar, interactuar, coordinar, monitorear, y está lista continuaría en un sin fin de tareas asignadas en verbos infinitivos. Pero la dirección que propongo, parte del análisis en las siguientes categorías; en primer lugar, el periodista como intérprete de la información, y en segundo lugar, el periodista que puede reconstruir la memoria y contribuir a la verdad, la justicia y la reparación social.

Para nadie es un secreto que la tecnología, las redes sociales y la inteligencia artificial, están modificando las prácticas del periodismo. En el siglo que demanda la inmediatez de la información, las prácticas tradicionales también han evolucionado, ya no es necesario esperar la nueva imprenta para saber cuáles son las principales noticias del día, ahora solo basta con hacer un click en el diario digital y se puede ver el cubrimiento del hecho en tiempo real. Además, los usuarios activos de las redes sociales que postean en sus perfiles aquellas noticias que despiertan su interés, son capaces de conectar e informar a más personas, mientras que el periodista se encuentra redactando su nota para salir al aire. Pero cuidado, las redes sociales y la exposición desenfrenada de información, genera en los usuarios
y consumidores susceptibilidad a engaños, agotando su capacidad de argumentar y pensar de manera crítica, y hace cada vez más difícil el ejercicio de responder preguntas claves como: de dónde salió la información, qué medio proporcionó los datos, y lo más importante, ¿es una noticia verídica o es una fake new sensacionalista?
A propósito de esto, en el artículo El periodismo en el siglo de las redes sociales, Eva Herrero Curiel afirma: “El usuario de Internet es un sujeto que ha pasado de recibir información a crearla y publicarla sin necesidad de ser periodista”. (Herrero,2011). Un gran ejemplo, es manifestado en la sección “El Periodista Soy Yo” de Noticias Caracol emitida desde el 20 de abril del 2015, en el que los ciudadanos
aportan al noticiero material audiovisual explicando la problemática ocurrida. Aun, cuando estos intentos de participación ciudadana tratan de acercarse y visibilizar sus dificultades, no corresponden del mismo modo al ejercicio periodístico. Ya que, dicha persona debe tener criterio, contextualizar, argumentar, y otras funciones que ya mencione anteriormente.
En este sentido, el periodista debe asumir un nuevo reto, la integración de nuevas formas de comunicar lo noticioso a partir de prácticas convencionales y emergentes, sin dejar de lado, toda su formación que apunta a la democratización de la información y el atender a las demandas sociales.
Por otra parte, es alarmante ver las cifras proporcionadas por diferentes instituciones del país, que tratan de llevar la cuenta de aquellos periodistas asesinados en Colombia por causas asociadas a su oficio, 152, 155, 168, 169 desde el año 1977. Sin dejar de lado, aquella labor que realizan diferentes organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para reconstruir la memoria histórica que está quebrada. Allí, en esos procesos que perpetuaron el conflicto armado interno, en el que se vulneraron los derechos humanos y se cometieron crímenes de lesa humanidad, es necesario analizar detenidamente el rol que debe tener el periodista. Olga Behar en el segundo capítulo de un libro titulado “Pistas para narrar la memoria” expone lo siguiente: “Una sociedad que no sea suficientemente informada sobre su pasado no entenderá por qué debe construir un futuro diferente”. (Behar, 2016)
Y esta frase, nos invita a reflexionar sobre el reconocimiento público que deben tener estos acontecimientos en el país, ya que hasta apenas se empiezan a crear los primeros trazos de esa memoria quebrantada por el conflicto armado en las diferentes regiones. Además, de ser un proceso que dignifica a las víctimas y crea un escenario en la agenda de los medios masivos que solo informan de actualidad.

No es una tarea sencilla. El periodista no es solo quien publica o investiga un hecho, el periodista también es ese o esa que resiste ante las dificultades, aun cuando se vea afectada su vida. Los medios masivos de comunicación están en defensa de sus intereses promoviendo sus objetivos, y en un país como Colombia, cada ciudadano puede dar cuenta de ello. Sin embargo, yo insisto en que hay formas
emergentes para no dejarse encasillar; censura impuesta o autocensurarse, cuando se trata de temas coyunturales. Muchos son los intentos de periodistas, investigadores, historiadores, fotógrafos, antropólogos, médicos, sociólogos y abogados, para tratar de reconstruir esa narrativa llena de tanto dolor y atrocidades. E incluso, en este intento de recoger y tratar de unir las piezas, se crean tres puntos
que se deben analizar:
- Al mencionar el conflicto armado interno en medios masivos habría disminución del rating, al tratarse de un tema tan sensible y sabiendo que la audiencia va en busca de la actualidad, y muchas veces el entretenimiento.
- Se puede llegar a ser partidario de los victimarios o revictimizar el hecho, pero en este punto se debe analizar la intención del periodista, el enfoque y la sensibilidad del hecho.
- Puede llegar a generar división y hacer partícipe a la ciudadanía como jueces del hecho, justificando y elevando motivos para que aquel sucediera, pero nuevamente la intención del periodista siempre debe estar en proporcionar información veraz, no distorsionada. En este sentido, cabe aclarar que el medio y los periodistas no deben ser jueces en hechos mediáticos, más bien, se aboga por presionar a las autoridades nacionales e internacionales para que actúen, investiguen y garanticen la no repetición de las atrocidades.

Y a propósito del conflicto armado, se reconocen dos tipos de verdades; la jurídica y la histórica. En la primera se reconoce, selecciona y prioriza aquellos casos para poner en tela de juicio, aunque solo el 6% llegan a este proceso, mientras que el 96% de casos quedan en impunidad. (Behar, 2016) De modo, que se habla de una verdad jurídica fraccionada, limitada e ineficiente. Por otro lado, la verdad histórica,
trata de recoger todos esos pedazos, testimonios, actores involucrados y proporcionar una versión que apunte a la verdad, una verdad concebida desde diferentes aristas, diferentes contextos, pero que nos ofrece una versión imparcial del hecho.
El periodista debe abanderar el proceso de investigación, contrastación, comprobación y divulgación de los hechos, sin dejar de lado su ética. Debe tomar partido por los derechos y la dignidad humana. El periodista es quien descentraliza la información, es quien busca las historias en los escenarios, es quien diversifica los espacios de difusión, es quien hace veeduria en sitios sensibles, es quien combate la discriminación y la estratificación de los actores en el conflicto armado. El periodista no es elegido por nadie, pero debe representar y reflejar las necesidades y dificultades de una nación, por lo que este debe hablar con verdad. Una verdad que Colombia siempre ha querido escuchar.
Referencias y fuentes de consulta
Anzola, M., & Anzola, M. (n.d.). Toma y retoma del palacio de justicia 40 años después.
https://www.radionacional.co/actualidad/toma-y-retoma-del-palacio-de-justicia-
40-anos-despues
Cátedra Unesco de Comunicación. (s/f). Cátedra Unesco de Comunicación. Recuperado el 22
de octubre de 2025, de
https://www.javeriana.edu.co/unesco/buenvivir/contenido/ponencias/tema6/ponen
cia_04.html
Estos son los periodistas asesinados en Colombia por causas asociadas a su oficio. (s/f).
Org.Co. Recuperado el 22 de octubre de 2025, de
https://flip.org.co/en/pronunciamientos/estos-son-los-periodistas-asesinados-en-
colombia-por-causas-asociadas-a-su-oficio
García, Kevin & Morelo, Gina & Castrillón, Gloria & Behar, Olga & Cardona, Jorge. (2016).
Pistas para narrar la memoria. ISBN: 978-958-59512-2-8
Herrero Curiel, E. (2012). El periodismo en el siglo de las redes sociales. Vivat Academia,
1113–1128. https://doi.org/10.15178/va.2011.117e.1113-1128
Lara, A. M., & Lara, A. M. (n.d.). El Bogotazo: Resumen, Causas y Consecuencias del 9 de
Abril de 1948. https://www.radionacional.co/cultura/historia-colombiana/bogotazo-
9-de-abril-1948-resumen-causas-y-consecuencias
(S/f). Researchgate.net. Recuperado el 22 de octubre de 2025, de
https://www.researchgate.net/publication/325010366_Pistas_para_narrar_la_memoria
Villalobos G, F., & Montiel, M. (2005). La formación de los periodistas en el siglo XXI. Retos
y desafíos. Periodistas para la era digital. Chasqui. Revista Latinoamericana de
Comunicación, (92), 4-17.
Artículo producto de ejercicios académicos. No es oficial de la Universidad y las afirmaciones u opiniones emitidas a través de ellos no representan necesariamente a la Institución.
Recuerden que pueden ampliar todo nuestro contenido en nuestras redes sociales Instagram, TikTok y Youtube, además de leer todos nuestros artículos en la página de Concéntrika Medios



Add a Comment
You must be logged in to post a comment