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El asesinato de Alí Jamenei y la ofensiva de EE. UU. e Israel profundizan la crisis en Irán

Por: Óscar Pérez
operezp1@ucentral.edu.co
La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alcanzado uno de los puntos más críticos de las últimas décadas tras una serie de ataques cruzados que han dejado cientos de muertos, entre ellos el lídersupremo iraní, Alí Jamenei, y el jefe del Estado Mayor del Ejército persa. La escalada, que comenzó con bombardeos selectivos sobre instalaciones estratégicas en Teherán, se ha convertido en una confrontación abierta con repercusiones regionales e internacionales impredecibles.

Un ciudadano Iraní sostiene la foto Alí Jamenei luego que medios estatales confirmaran su muerte – Foto: AFP

El origen de la crisis
Aunque los recientes ataques marcaron un punto de no retorno, el trasfondo de la crisis se remonta a meses atrás, cuando comenzaron intensas protestas en Irán por el alto costo de vida. Mujeres, familias y comerciantes salieron a las calles tras enfrentar situaciones críticas derivadas de la inflación, que se disparó entre los primeros dos meses del 2026, alcanzando un 68,1 % y llegando al 105 % en el caso de los alimentos. El malestar social debilitó aún más la estabilidad interna del país en un momento de fuertes tensiones externas.

Manifestantes en Teherán en diciembre de 2025 tras el colapso del rial – Foto: Social Media/ZUMA Press

Sin embargo, el conflicto entre Irán y Occidente no es nuevo. Sus raíces se remontan en la Revolución Islámica de 1979, cuando los ayatolás liderados por Ruhollah Jomeini llegaron al poder para derrocar al sha Mohammad Reza Pahlavi y transformar el país de una monarquía prooccidental en un país teocrático. Desde entonces, actores internacionales como Estados Unidos, pese a la distancia geográfica, han mantenido una relación tensa con Teherán debido a intereses estratégicos, especialmente vinculados al petróleo y al equilibrio regional.

El ataque que cambió el equilibrio
El 28 de febrero se produjo el primer ataque calificado como “preventivo”. Misiles de largo alcance impactaron varias ciudades iraníes, dejando al menos 200 muertos y 747 heridos. La ofensiva marcó el inicio formal de esta operación militar.
El Ejército israelí confirmó que su fuerza aérea ejecutó una operación “precisa y a gran escala” contra el complejo de mando central en el corazón de Teherán. Según el comunicado oficial, la acción fue guiada por inteligencia detallada y tenía como objetivo una reunión de alto nivel del consejo de defensa iraní.
El ayatolá Alí Jamenei, de 86 años de edad, figura central del sistema político y espiritual iraní desde 1989 murió en su complejo residencial a causa de los bombardeos. La noticia fue confirmada por medios estatales de Irán, que calificaron el hecho como un “acto de agresión directa” y prometieron una respuesta contundente. La operación también habría acabado con la vida del jefe del Estado Mayor del Ejército iraní y de varios altos mandos militares y responsables de seguridad, debilitando significativamente la cúpula estratégica del país.
La muerte de Jamenei representa un punto de quiebre no solo para la estructura interna del régimen, sino también para el equilibrio de poder en Medio Oriente. Durante más de tres décadas, el ayatolá fue la máxima autoridad política y religiosa del país, con influencia directa en la Guardia Revolucionaria, la política nuclear y la red de milicias aliadas en la región.

Alí Jamenei en una reunión en marzo del año pasado en Irán – Foto: Oficina oficial de prensa/Agencia de Noticias Wana/Reuters

Washington endurece su postura
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump declaró que Estados Unidos continuará con “ataques masivos” contra objetivos iraníes. En una comparecencia pública, afirmó que la operación busca neutralizar amenazas estratégicas y evitar que Irán amplíe su capacidad militar y nuclear.
La postura de Washington deja claro que no se trata de una acción aislada, sino de una estrategia coordinada con Israel para debilitar la infraestructura de defensa iraní. Fuentes oficiales indicaron que los bombardeos se enfocaron en centros de comando, instalaciones militares y puntos considerados clave para la coordinación de operaciones regionales.


“Operation Epic Fury” y la mirada global
La ofensiva fue denominada “Operation Epic Fury” (Operación Furia Épica). Como era previsible, la operación despertó el interés inmediato de potencias como China, Rusia y Reino Unido, e incluso de países sudamericanos como Colombia y Argentina. Los ojos del mundo están sobre Irán ante el riesgo de una guerra regional de gran escala.
China, que un día antes había pedido a sus compatriotas abandonar suelo iraní ante la “posible amenaza externa”, rechazó el ataque preventivo ejecutado por Estados Unidos e Israel e instó a un cese al fuego inmediato. La reacción asiática refleja la preocupación por la estabilidad energética y comercial de la región.
En América Latina, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que su homólogo estadounidense se había equivocado. “Creo que el presidente Trump se ha equivocado hoy. Es la paz del mundo la causa común de la humanidad. La paz y la vida son los fundamentos de la existencia. La ONU, impotente, debe reunirse de inmediato y declarar que es la hora de la paz mundial. No pueden propagarse las armas nucleares y hay que destruirlas todas”, escribió Petro en su cuenta de X.

Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en su club Mar-a-Lago, Palm Beach, Florida – Foto: Gettys Images

“Quemaremos sus corazones”: la promesa de represalia
La reacción iraní no tardó. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, lanzó una advertencia contundente: “Quemaremos sus corazones”. La frase simboliza la determinación de Teherán de responder sin precedentes a lo que considera un acto de guerra.
Pocas horas después, Irán anunció el inicio de una ofensiva de represalia contra bases militares estadounidenses e israelíes en Medio Oriente. Explosiones fueron reportadas en Dubái, en Doha (Qatar) y en Manama, capital de Bahréin. La magnitud geográfica de los ataques sugiere una operación coordinada de amplio espectro.
En Israel, al menos ocho personas murieron tras el impacto de un misil iraní en un edificio residencial. Las imágenes difundidas por servicios de emergencia muestran estructuras colapsadas y labores de rescate entre los escombros.

Un misil iraní impacta sobre una zona residencial de Tel Aviv en respuesta a los ataques de Israel a Teherán – Foto: Gideon Markowics/ Agencia Reuters

Golpe a la infraestructura humanitaria
En medio de la escalada, la Media Luna Roja Iraní denunció que fuerzas estadounidenses e israelíes están bombardeando su sede en Teherán. De confirmarse, el ataque a instalaciones humanitarias podría constituir una grave violación del derecho internacional humanitario.}

Tragedia en Minab
Uno de los episodios más devastadores se produjo en la localidad iraní de Minab, donde un bombardeo israelí alcanzó una escuela primaria femenina. El gobernador informó que el número de fallecidos asciende a 148, en su mayoría niñas. El hecho ha generado indignación nacional e internacional.

Un Medio Oriente en vilo
La expansión de los ataques a ciudades del Golfo eleva la tensión en una región estratégica para el suministro energético mundial. La muerte simultánea del líder supremo y del jefe del Estado Mayor deja a Irán ante un complejo proceso de transición interna en medio de una guerra abierta.
En Israel, el gobierno ha reforzado el estado de alerta máxima, mientras la población se refugia en búnkeres. Expertos advierten que la participación directa de Estados Unidos, la eliminación de la cúpula militar iraní y la respuesta misilística regional configuran un escenario de guerra abierta.
La comunidad internacional observa con preocupación y llama a la contención. Sin embargo, el tono de las declaraciones oficiales reduce las expectativas de una desescalada inmediata. La región permanece en máxima alerta, con mercados volátiles y diplomacias activas intentando evitar un conflicto mayor.

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