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El efecto Streisand o como equivocarse estrepitosamente.

Tranquilos queridos lectores que no han entrado a un blog de fans de Barbra Straisand (que serían un excelente grupo objetivo), sin embargo si vengo a tratar sobre uno de sus legados aplicables a la publicidad, más exactamente cuando la tecnología está de por medio. El famoso «Efecto Streisand», una situación digna de estudio como para no tener que aprender esa dolorosa lección del «The Way We Were» cuando manejamos la cuenta de un cliente en el ámbito digital.

¿No sabía la letra de esta canción?, entérese a continuación.

Hace unas horas cuando revisaba mi correo electrónico me llamó la atención como un mensaje institucional se convirtió en una cadena de cadenas pidiendo que no hagan más… cadenas. ¿Acaso Internet es un universo paralelo donde se suele hacer lo contrario de lo que dicta la lógica?, parece que si. Y tiene mucho que ver con el «Efecto Straisand» del que seguramente muchos habremos oido alguna vez, pero que jamás nos imaginaríamos vivirlo en carne propia como publicistas.

¿Como se originó?

En el año 2003 cuando en las fastuosas costas de Malibú (donde suelen vivir la grandes estellas de Hollywood), un activista ecológico llamado Kennet Adelman tomó inocentemente unas fotografías aéreas para su estudio de la degradación de dichas costas. Con tan mala suerte que al publicarlas en Internet, la cantante y actriz Barbra Streisand interpuso una demanda para que fuesen retiradas ya que no deseaba que todo el mundo supiese de la ubicación exacta de su casa.

¿Sin embargo cual de todas las casas que aparecen en la serie de fotografías era la de ella?, pues eso mismo se preguntó el juez del caso dándole la razón al señor Adelman y de paso generó entre la gente una curiosidad increíble hasta que todos tarde o temprano terminaron descubriendo la casa en cuestión. ¿La señora Streisand inauguró una era?, En el mundo de la tecnología sí. Por eso si tu marca no quiere llamar la atención por culpa de una equivocación, es mejor no haberla cometido desde el principio.

 

¿El que inocentemente peca, inocentemente se condena?

Uno de los grandes Publicistas y Docentes de Colombia: Germán Rojas me decía el otro día, «Internet es el método moderno de crucificar». Qué verdad más grande cuando actualmente la comunicación es tán inmediatista, tan interconectada y a la vez personal. Todo el trabajo, el esfuerzo y el tiempo que un ejecutivo de cuenta hace con su cliente puede verse derrumbado en unos segundos por una equivocación que no puede taparse con simple borrado, una negación ó incluso disculpa porque «El efecto Streisand» hará de las suyas generando el efecto contrario de lo que se deseaba comunicar.

Un sismo importante ocurrido en Ciudad de México, que nunca debió usarse para promocionar la marca despertó uno de los más memorables casos del efecto Streisand

Una de las características del Streisand es siempre activarse cuando se le exige al consumidor hacer algo que no quiere.

 

Al igual que los desastres naturales, usar la muerte de una persona puede disparar el efecto Streisand.

 

Las situaciones políticas y sociales son otro de los detonantes del Streisand, ni  pedir disculpas evita las consecuencias.

Confusiones entre campaña viral, error garrafal o simple negación pueden elevar el efecto Streisand a la 10 potencia.

Esta dolorosa lección no es cuestión de saberla aprovechar para la marca o disimular cuando las consecuencias no son favorables. Simplemente en el mundo de la Publicidad hay cosas que no deben suceder.   Fuentes:

Por: Giovanni Hernandez

Departamento de Publicidad
Carrera de Publicidad
Universidad Central
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