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Ley No Más Olé: tradición, cultura y bienestar animal en debate

Por: Johana Milena Asela Bolívar – jaselab@ucentral.edu.co

Una ley que reabre un viejo debate

Colombia dio un paso histórico en julio de 2024 con la aprobación de la Ley No Más Olé, que prohíbe progresivamente las actividades que utilicen animales en espectáculos públicos, como las corridas de toros, las peleas de gallos y el coleo. La medida, que establece un periodo de transición de tres años, ha generado una intensa discusión sobre la cultura, la identidad y la economía rural.

La ley busca promover el bienestar animal y crear programas de reconversión económica para las comunidades que dependen de estas prácticas. Además, plantea transformar plazas de toros y escenarios tradicionales en espacios culturales y artísticos. Sin embargo, la norma ha dividido al país entre quienes celebran un avance ético y quienes la consideran un golpe a sus raíces.

En un territorio donde estas expresiones han marcado generaciones, la Ley No Más Olé no solo cambia las normas, sino también el lenguaje con el que los colombianos entienden su historia y sus símbolos. Entre la protección animal y la defensa de las tradiciones, el país atraviesa una transformación cultural sin precedentes.

El coleo frente al cambio: la voz de la tradición

El coleo es una práctica profundamente arraigada en los Llanos Orientales. Nació de las labores ganaderas y se convirtió en un espectáculo competitivo que combina fuerza, destreza y comunidad. Más que un deporte, representa una forma de vida, una herencia que se celebra en ferias, festivales y encuentros familiares.

Con la nueva ley, esta tradición se enfrenta a un momento de incertidumbre. Para Juan Efraín Oropeza Cuevas, presidente de la Federación Nacional de Coleo, el impacto será fuerte: “Miles de familias dependen directa o indirectamente de esta actividad. No se trata solo de una competencia, sino de una expresión cultural que une comunidades enteras.”

La organización trabaja en protocolos de bienestar animal, un reglamento único de coleo, donde se estipulan 30 capítulos, con 183 artículos, donde desde allí, le estan apostando por una transformación más que por una eliminación. Aun así, en los Llanos persiste la preocupación por lo que significa perder una tradición que ha acompañado por siglos la vida rural colombiana.

El punto de vista animalista: una cultura que evoluciona

Desde el otro extremo del debate, los movimientos animalistas y ambientalistas celebran la ley como una conquista que redefine el significado de cultura y progreso. Camilo Serrato activista ambiental y animalista, afirma que, “La Ley No Más Olé representa un paso gigante. Es el resultado de años de lucha desde las calles y el Congreso. Para mí, cultura es la defensa de la vida, el arte y la paz. Lo que debemos dejarle al mundo como patrimonio no es el maltrato, sino la convivencia y el respeto por todas las formas de vida.”

El activista enfatizó que la verdadera cultura no puede sostenerse sobre el dolor. Afirma que prácticas como el coleo, las peleas de gallos o el toreo no representan el arte ni la identidad que Colombia quiere proyectar, y que la transición debe incluir apoyo económico para las familias que viven de ellas.

“Nadie busca que las personas pierdan su sustento. La ley prevé un periodo de transición y programas de reconversión. Es posible transformar estos espacios en centros de arte, música y cultura, donde siga habiendo vida, pero sin sufrimiento.”

Este enfoque plantea una visión de país más empática y consciente, donde las tradiciones no desaparecen, sino que se reinventan para convivir con el respeto por los animales y el entorno.

Entre la tradición y la compasión

El debate sobre la Ley No Más Olé no tiene ganadores absolutos. Representa una oportunidad para dialogar entre la historia y el futuro, entre las raíces culturales y las nuevas sensibilidades sociales. Las voces de los llaneros y de los animalistas no deben enfrentarse, sino encontrarse en la construcción de un país que respete la diversidad y la vida.

“En un país que ha sufrido tanta violencia, el mayor acto de cultura que podemos ofrecerle al mundo es la paz”, afirma el activista entrevistado, recordando que la compasión también puede ser parte del patrimonio.

Colombia está frente a una transición que va más allá del coleo o las corridas: es un proceso de transformación cultural donde la comunicación, el arte y la empatía pueden convertirse en los nuevos escenarios para celebrar lo que somos.

Esta investigación hace parte de una propuesta transmedia que busca conocer las opiniones sobre los espectáculos con animales y sobre la Ley No Más Olé de junio de 2024. La investigación no termina aquí, quienes deseen profundizar, pueden acceder al video y al programa de Concéntrika al Oído donde se amplían los testimonios y se ofrecen reflexiones complementarias al texto.

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