Conexión CentralPublicidad en Libros Electrónicos, ¿Posibilidad de Éxito o Fracaso Previsible?

Publicidad en Libros Electrónicos, ¿Posibilidad de Éxito o Fracaso Previsible?

Si bien es cierto que las nuevas dinámicas de lectura en dispositivos han impulsado que las audiencias y con ellas, las empresas creadoras y distribuidoras de contenidos literarios migren y abracen la idea de los libros electrónicos, es interesante preguntarse por la realidad de la publicidad y (¿Por qué no?) especular sobre las fortalezas o debilidades que supone su inclusión en uno de los medios más difíciles de abordar principalmente por el misticismo presente en la relación “tradicional” entre libros y lectores.
Según el portal “ReporteIndigo.com1”, un panorama general muestra que las cifras crecen tímidamente en países como España que presenta uno de los consumos más altos en este tipo de libros, alcanzando para el 2011 el 3% sobre la cifra total del mercado editorial, para el caso de Reino Unido, Amazon, reportó que se vendieron 100 libros impresos por cada 114 eBooks para Kindle, y en Latinoamérica se estima un crecimiento muy lento con relación a los anteriores países, situación que podría deberse a los pocos títulos ofertados en español.
Dentro de las ventajas generales que ha traído consigo la creación y difusión del libro electrónico está, por ejemplo la salvación de firmas editoriales a través de plataformas como la empresa española Libranda que actualmente trabaja con más de 130 sellos editoriales a través de convenios para la promoción de sus libros y la venta de los mismos en formato electrónico; sin dejar de lado el desarrollo y comercialización de dispositivos especializados como las tabletas E- readers de BQ, y su plan de pago de 10 euros mensuales a través del cual se puede acceder al catálogo disponible, Kindle de Amazon y su biblioteca constituida con más 900 mil libros, que han incrementado las ventas de libros anuales en Europa.

Sin embargo, no es desconocida la preferencia de la que goza Kindle por ser un dispositivo que le brinda al usuario una experiencia más parecida a la forma de lectura tradicional, principalmente porque su pantalla permite que la vista descanse más y no sea afectada por la luz, situación presentada en el uso de la tableta o el computador, además de no ser interrumpido por las notificaciones de correo y redes sociales. Acerca de esto en el blog “Universo Abierto”se señala que Bill Gates anotaba alguna vez: “Leer en una pantalla sigue siendo muy inferior a leer en papel. Incluso yo que poseo estas pantallas caras y que presumo de ser un pionero de este estilo “web” de vida, imprimo todo lo que excede de cuatro o cinco páginas y me gusta llevarlo conmigo y escribir anotaciones. La tecnología está aún muy lejos de poder ofrecer esa facilidad de manejo”.

Lo anterior puede darnos una idea de esa carga emocional, simbólica y práctica que se imprime a la acción de leer de un libro directamente, constituida principalmente por todas las sensaciones que ofrece como tocar las hojas, sentir su peso, la textura del papel, hasta el olor con el paso de las páginas y facilidades como la no interrupción por notificaciones, imágenes, anuncios ajenos a la misma construcción del texto o cosas tan simples como que el libro nunca se descargue o deba actualizarse. El lector tradicional es quizá el individuo para el que la lectura de un libro electrónico no constituye o provoca un interés ni siquiera parecido al que le causa tener un libro “de verdad” entre sus manos y frente a sus ojos, y es también uno, sino, el obstáculo más grande que posee la publicidad a la hora de pensar en tácticas que la acerquen a este tipo de soportes.

Iniciativas se han implementado anteriormente sin mayor éxito, reconociendo la dificultad en la intervención publicitaria en un medio que tradicionalmente no ha tenido una pauta comercial tan directa como la que se observa en la actualidad de la red y de los medios en general, aun cuando los contenidos publicitarios se han transformado para ser menos intrusivos y mucho más entretenidos.

“Los expertos en marketing exploran una variedad de formatos, incluido el patrocinio, que supondría regalar los libros a los lectores. Elementos como, por ejemplo, videos, gráficos o texto con mensajes del anunciante, aparecerían cuando una persona iniciase la lectura, o se distribuirían en los márgenes de la página digital. Los anuncios pueden dirigirse según el contenido del libro, el perfil demográfico y la información suministrada por el propio lector.” (Mellado, 2010)

Obtenido de Google Images

Wowio implementó la disposición y venta de anuncios en las descargas de libros digitales para los usuarios en computadores portátiles y dispositivos E-readers. Por otro lado destinó tres páginas dentro de sus libros en las que se podían encontrar anuncios: la de presentación, la página final, y un último aviso que ocupa toda una página. Al igual que el caso anterior esta compañía ha considerado la inserción de publicidad entre capítulos y según intereses y temáticas. Una acción ya ejecutada por Amazon para el mercado norteamericano con ayuda de su dispositivo “Kindlewithspecialoffers” que se diferencia principalmente del aparato convencional a través de los anunciosy ofertas disponibles para los usuarios, como rebajas en la adquisición de un libro o tarjetas de descuento en marcas como Visa y Olay. De igual forma, los usuarios tienen la posibilidad de visualizar las promociones activas desde el menú de Kindle; sin embargo si no desean ser notificados con tales anuncios pueden deshabilitar la opción desconectando la red Wifi.

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Por lo pronto queda preguntarse si los usuarios podrán entender la nueva forma del libro o por el contrario añorarán esas veces en las que el libro y todos los elementos en él, brindaban una experiencia única que permitía completar lo que se leía por medio de fotos, ilustraciones,sin percibir nada ajeno a este, como anuncios publicitarios de cualquier índole que nole ofrecen mayor referencia a lo que está leyendo o que entorpecen su ritmo de lectura.
Eso sin dejar de lado el sacrificio de la forma tradicional del libro que se vería amenazada por la inclusión de anuncios que lo harían lucir más como un folleto o revista, hecho que podría percibirse como la pérdida del misticismo (tan nombrado en este artículo) que denomina a la acción de leer como una experiencia en la que el lector se encuentra inmerso en una actividad reflexivay privada, en la mayoría de los casos, y sobretodo alejada de la comunicación promocional.
Termino dejando la pregunta: ¿Qué características deberá tener un dispositivo publicitario que tenga presencia en los libros electrónicos y no cause una aversión en el usuario tal como los banners o anuncios que aparecen en medio de una actividad que se busca principalmente como forma de entretenimiento y relajación?

Fuentes:

Por:

Claudia Patricia Valero

Departamento de Publicidad

Carrera de Publicidad

Universidad Central

Producción Hipermedial

Docente: Fredy David Gil Rodriguez

Written by:

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