ConexiónLa Toma V.6 (Reciclaje e Intertextualidad)

La Toma V.6 (Reciclaje e Intertextualidad)

MESA 1

En el marco de la sexta versión de «La Toma», el ámbito de análisis e interpretación ha querido abrir un espacio para la circulación y socialización de conocimiento producido por las y los estudiantes. De esta manera, estos trabajos recogen una serie de ponencias desarrolladas por algunos estudiantes a lo largo del segundo semestre de 2009, que giran en torno a un fenómeno típico de la producción cultural y material de las sociedades contemporáneas: el mestizaje, la hibridación, el reciclaje y la transtextualidad.

PONENCIA 3: el pastiche como proveedor de la industria televisiva

“El consumo significa apropiarse de las cosas, pagar por ellas y de este modo convertirlas en algo de nuestra propia exclusividad

Estéticas del consumo. Configuraciones de la cultura material; Juan Diego Sanín Santamaría

Todos los días me acuesto en mi cama después de hacer todos los trabajos de la universidad, prendo el televisor y veo lo que siempre están presentando a esa hora: novelas, nuestra creatividad criolla hecha novelas, siempre con las mismas historias, la mujer que era de familia humilde que conoce al empresario del siglo, superfino, además con plata, y se convierte en la señora y jefa de la empresa, y la mala que siempre termina sirviéndole, o la fea que nadie quiso y que es inteligente, que al final  se queda con el guapo de la novela; o qué dirán también del tipo que fue traicionado por sus amigos y que tiene que disfrazarse para saber quién lo engaño y poder aclarar el asunto. Todo este tipo de ingenio colombiano, que me imagino que son muchas horas por parte de los libretistas, no son más que criollizaciones de ideas preexistentes, del reciclado del tiempo de personas que (sí) se tomaron muchas horas para pensar qué escribir y cómo lo escribirían ¿No se les hace que muchas de nuestras novelas se basan en  las ideas de los hermanos Grimm, el cuento de “La Cenicienta”, o de “La Bella y la Bestia”, o qué dirán también de “El Conde de Montecristo” de  Alexander Dumas padre? Este tipo de historias son más que pastiches (son historias a la manera de…, o mejor aún, son la reunión de ideas y estilos de famosos escritores o artistas, acopladas o transformadas por alguien).

¿Pero qué tiene que ver el pastiche con el consumismo y el recicle de ideas? Pues mucho; en la actualidad hablamos del consumismo material, tangible, de objetos que están de moda y que los compramos solo porque están “In” o por el simple deseo de tenerlos, para después utilizarlos apenas un poco y desecharlos, o porque los vimos en un modelo y pensamos que nos vamos a ver igual que él, lo cual es una gran mentira. Por lo contrario, en este mundo globalizado también las ideas valen, millones si se quiere; las ideas pueden ejercer una influencia más poderosa que las cosas y más aun si van asociadas con un bien social; muchos pensamientos pueden ejercer un movimiento en masa, porque de una u otra manera la gente se siente identificada (incluso más si es en la televisión), en los medios de comunicación se necesitan ideas “innovadoras”, “creativas”, algo que toque a nuestro numeroso público, para poder llamar la atención y poder ganar más dinero y hacer que más personas quieran identificarse con esa idea.

Al comprar un libro en la librería Panamericana, en la calle, en un sitio determinado, tenemos acceso a un mundo lleno de conocimiento o un mar de imaginación que nos lleva a lugares inexplorados; muchos de los libretistas hacen eso cuando necesitan una idea, se documentan (y de alguna forma tenía que ser así), pero no sólo son los libretistas los que hacen eso, son muchas personas, digamos: ahora está la moda de los vampiros de “Crepúsculo”, ya tiene películas, publicidad, y no le dieron un tiempo prudencial para que la gente lo asimilara, cuando ya Warner Channel y HBO tenían una serie sobre esta temática; ahora los vampiros no aparecen como los malos mitológicos, sino que son los sufridos, por el simple hecho ser una novela romántica reacondicionada del tipo “Romeo y Julieta”, y eso influye mucho en la audiencias, la televisión hace lo que está de moda. Todos los años se verá qué otras cosas trae la televisión extranjera para ser insertadas en un sistema de reutilización, o en términos locales, le hagamos el “reencauche”. Pues siguiendo con los libretistas, ellos buscan una inspiración para poder hacer su trabajo, leen y releen libros, para tratar de ver cómo insertan a la manera colombiana todas esas historias en las vidas de los televidentes.

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Los diversos modelos intertextuales recurren siempre a historias muy conocidas, una es la del niño rico que se cambia con el pobre, gracias a su físico muy parecido, para poder vivir la experiencia de cada uno; podemos adivinar fácilmente cuál es la novela que trata esta temática, otro es la del tipo que se gana la lotería y se va a vivir en un barrio pudiente y ahí conoce a la súper doncella, casi incorruptible y virtuosa; pero todas estas historias nacen de la misma fuente, esquemas narrativos ya hechos hace muchos años; este tipo de temáticas las vamos a ver a menudo porque son ideas que siempre van a conmover al público, y en el actual sistema de medición de las audiciones son las que generan rating. Las historias de superación hacen que las personas que están detrás de los televisores se identifiquen y crean una percepción del mundo diferente de las que están viviendo y así sentir lo que los actores están (de alguna manera) sintiendo con el personaje: viven lo que vive el personaje, lo sufren, se alegran y después se entristecen cuando la novela se  acaba. Pero ahí llega otro dilema del consumismo, tal es el furor de la idea, que trae consigo mucho éxito y ganancias a la productora, y al ver el triunfo de ésta frente al público, otras productoras quieren imitar el concepto, haciendo repetitiva las temáticas una y otra vez.

En un mercado tan amplio (de pastiches sobre todo, aunque hay otros modelos de referencia), la industria productora de contenidos culturales, como la televisión, no se basa solamente en libros (de hecho muy poco), también es posible llegar al extremo de observar los realities, para catapultar “historias” desde ellos mismos; cuántos años no nos han dado nuestra dosis de “Expedición Robinson” o mejor, “el desafío 200…”, “la lucha de las regiones y la revancha”; a falta de creatividad y con el aumento de la demanda deben hacer unas cuantas mejoras y re-ciclar siempre el mismo cuento una y otra vez, haciendo que cada producción sea monótona, teniendo en cuenta que no es producto “Made in Colombia”, sino es una criollización de los realities de Estados Unidos o de un programa Europeo. Pero hay que darle palo a los que se lo merecen, desde que se creó, nos tiene luchando y “haciendo porra” el mismo cuento del concurso de canto que saca a la gente de pobre; y en todas sus versiones, para niños y para adultos, variando de vez en cuando a los jueces, y sin querer cambiar siquiera el nombre, por que suena súper americano y se identifica, con la nueva ola de lo moderno, nuestro amado y odiado “Factor X”.

Siendo sinceros los pastiches pagan y muy bien, se anotaron un gol las personas que saben cómo adaptar ese tipo de historias de cuentos de hadas a la situación colombiana, muchas novelas, películas, libros y otras formas de expresión que no tienen un estilo propio, sino imitado, o se basa en algo ya existente para así ser exitoso.

Pero podemos decir que el consumismo de ideas también es cíclico, se consigue la idea, se utiliza, se adapta, se desecha y pasado poco o mucho tiempo, se vuelve a utilizar; un ejemplo claro de la transformación de una idea original en pastiche, haciendo alusión a un producto colombiano, es la de la telenovela “Betty la fea”; recordemos la historia: una mujer poco agraciada, pero con mucha inteligencia, marginada por la gente bonita de una empresa de moda, que se enamora del presidente de la empresa, al final se queda con la empresa y con el presidente apuesto; esta temática es común, transformada de generación en generación, pero es llevada al aire en diferentes formas. Betty la fea es una de las telenovelas de última generación que más ha trascendido, y su formato ha sido copiado en varios países, transvasado para el contexto local, siempre con el mismo concepto. Ésta novela ha sido adaptada y transmitida en países como; Alemania, India, Israel, Grecia, Republica Checa, Rusia, México, Brasil y la versión más famosa ha sido la de Estados Unidos, con su “Ugly Betty”.

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La reutilización de las ideas, no se da solamente en el mercado de la televisión, sino, como ya se ha mencionado, en otros medios que aprovechan el auge de los esquemas de referencia para poder mejorar sus ventas. Pero no todos saben cómo hacer un buen pastiche: un ejemplo es el zorro, que ya siendo una famosa novela literaria, tiene serie animada y una mala versión mexicana; este tipo de producciones quedaron como una vil copia y las audiencias se aburrieron y dejaron de verla, como muchas veces ha pasado.

Además de la abundante utilización del pastiche en la mayoría de producciones colombianas, la creación de estereotipos es también frecuente; podemos ver que los protagonistas en las telenovelas de ahora, son personas con físicos esculturales, con caras bonitas, sabiendo que en el mundo lo que abundan son personas normales, con defectos, nada de músculos por todos lados, ni cirugías estéticas; pero esa es la idea más popular: el ser perfecto; pero también los malos, los antagonistas, son bonitos, y las protagonistas son súper bellas; he ahí la superficialidad del consumo también, cómo pueden las productoras poner a alguien bien feo (a menos que muestren la realidad colombiana), como en (otro pastiche) “Los Reyes”? Pero la mayoría son así, viles representaciones de seres que en realidad nunca van a ser asomo de una verdad, lleno de superficialidades que generan incoherencia; pero la misión de la televisión es esa, ofrecernos mundos a los que nosotros no podemos acceder, y nos invitan a seguir soñando con galanes heroicos, hermosas mujeres y personas que en un santiamén se hacen ricos, o se terminan casando con el príncipe azul; sin dejar a nadie de lado quieren también proyectar los ideales americanos o europeos, creando la atmósfera pertinente para interpretar que sus productos son mejores y poco a poco se pierde conexión con un mercado local específico.

El consumismo nos ha llevado a una degradación de nuestro intelecto (lo que es fácil pensar), ya que se quiere mostrar una vida llena de facilidades para aprovecharla a manos llenas, ignorando la creatividad que yace en los cerebros individuales, rechazando o eludiendo el discurso científico de los grandes genios; es poca la creatividad que ronda en la novelas de todos los canales de televisión colombianos, personas como yo no sabemos qué hacer, sólo oprimir el botón para ver qué hay en el siguiente canal. La televisión debe ofrecer un espejo de la realidad, así sea dura, no es sólo lo que se sufre y la consecuencias, sino esa realidad oculta de cada una de las persona que interfieren en ella. Podemos imaginar que lo que está de moda es lo que genera dinero, pero hay que pensar más allá de la mera historia fácil de que alguien se enamora y ya; no se trata de eso, sino de algo más complejo: generar historias nuevas que le gusten al público, que en su diario vivir puedan ser capaces de analizar y de ver que su realidad puede cambiar con personas que sí piensan, no solo con modelitos que son malos actores, que después están peleando por estar en una tele-novela; no hacer de cada producción un producto desechable, sino perdurable, para que varias generaciones la recuerden.

Hecho por:

Andrea del Pilar Camacho