Conexión CentralLa Toma V.6 (Reciclaje e Intertextualidad)

La Toma V.6 (Reciclaje e Intertextualidad)

MESA 1

En el marco de la sexta versión de «La Toma», el ámbito de análisis e interpretación ha querido abrir un espacio para la circulación y socialización de conocimiento producido por las y los estudiantes. De esta manera, estos trabajos recogen una serie de ponencias desarrolladas por algunos estudiantes a lo largo del segundo semestre de 2009, que giran en torno a un fenómeno típico de la producción cultural y material de las sociedades contemporáneas: el mestizaje, la hibridación, el reciclaje y la transtextualidad.

PONENCIA 2: el pastiche en la moda

El simulacro de la identidad mediado por la Web 2.0

Apartándose de toda lógica funcional o necesaria al vestir, en un mundo mediado por la Internet, donde la información circula de manera inmediata, casi en tiempo real, desvirtuando cualquier concepción de espacialidad y todo impedimento que esta implique, se desarrollan prácticas que a su mismo tiempo generan fenómenos de índole social; son fenómenos comunicacionales en que el lenguaje deja de ser literal para pasar a ser un discurso que muta y transgrede la lógica del simple valor de uso, parámetros importantes que buscan reafirmar a los individuos como únicos e irrepetibles y sobre cualquier cosa como seres sociales.

En un primer momento, se analizará la moda como un discurso en el que el individuo se comunica mediante signos, entendiendo los mismos como aspectos relevantes en su búsqueda de ser un individuo único e irrepetible. En una segunda instancia se observará la inserción de nuevos medios personalizados y de comunicación masiva como la Web 2.0, herramienta (fundamental) en el desarrollo de estos fenómenos comunicacionales. Y por último, y como eje temático, se estudiará la imitación de las marcadas tendencias que se sustentan tanto en el sistema de signos que compone el lenguaje de la ropa como en los medios digitales, es decir, el pastiche intercultural que compone este discurso.

La moda se constituye como un lenguaje a través del cual se busca reafirmar la identidad. Con la aprobación de las redes sociales pertenecientes a la Web 2.0, los jóvenes apropian diversas tendencias de moda con el interés de crear una composición propia de estilo y lenguaje que los diferencie, pero a su vez, y paradójicamente, los integre a los grupos sociales, produciendo un pastiche que legitiman desde sus dinámicas de consumo hasta la incidencia en los medios de comunicación. Este Pastiche se ve afectado de acuerdo con la velocidad en que la información se transforma y por ello el ideal de individualidad se convierte en algo prácticamente inalcanzable, pues las tendencias de vanguardia se encuentran al alcance de casi cualquier persona que pueda acceder a Internet, generándose así un “simulacro de la identidad”.

La era digital desencadenó un sin número de yuxtaposiciones en nuestro mundo, la posibilidad de acceder a la información de manera inmediata, ha posibilitado colectivizar la información; poco a poco  esta globalización y descentralización de los datos, procuró que la cultural local evolucionara en sociedades multiculturales, donde el eclecticismo constituye una característica de la cultura actual, propiciado por la posibilidad de construir contenidos personalizados, democratizando la información en la red: lógica de la Web 2.0.

Páginas de redes sociales como “Lookbook”, “Facebook”, “Flickr”, “Twiter”, etc, en donde las personas se registran y crean un perfil o avatar que sustente una identidad, en una realidad paralela,  generan unas dinámicas de consumo que se basan en los medios de “masas” como centros de poder, siendo estos los encargados de legitimar la realidad, por medio de los procesos de comunicación que se dan al interior de las redes sociales, convirtiéndose en emisores de la verdad, dando por sentado que lo que no figura en la web no existe. A causa de ello, los seres humanos buscan referentes para construir una identidad que no tiene que hacer parte sólo del mundo real, sino que además debe ser verosímil y aceptada en la realidad de la web; esta identidad debe cumplir con la promesa de ser única, diferente y certificada, para ello buscan prototipos dentro de su entorno social, de los cuales apropia e imita sus características, creando un pastiche que simula cumplir estas promesas, y de esta manera lograr ser  reconocidos como seres sociales, envueltos en un sistema de signos.

La velocidad de los datos en la web, ha generado metalenguajes que se construyen a partir de las estéticas o tendencias de moda de diferentes épocas, haciendo que los individuos en su afán de ser parte de la “sociedad del espectáculo” imiten referentes inexistentes, convirtiéndose en el pastiche del pastiche, anulando la subjetividad individual para dar paso a la impersonalidad de los medios que anularán cualquier intento que no sea acorde con la moda.

El mercado de la sociedad postindustrial y su consiguiente “pseudo-cultura” postmoderna, proponen  toda una industria de la construcción de contenidos y sentidos (cultura imitada), y una suerte de esquema de intercambio comercial de las conciencias, que ofrece una falsa individualidad a través del consumo personalizado; es por ello que los individuos creen estar al borde de las vanguardias y pretenden reconocerse como Trendsetter (marcador de tendencias) dentro de una sociedad; este narcicismo de la identidad es desmentido por la velocidad de la información, y sólo evidencia un síntoma de la actualidad.

Los referentes de la realidad se han desdibujado y la cultura del simulacro convierte la estética en una parodia; lo social pierde veracidad en cuanto que los individuos pierden su intimidad y la realidad se ve mediada por la pantalla, convirtiéndose la realidad en un show: puro entretenimiento. El individuo forma una posición a través de la imagen, es decir, su ideología es una creación del mundo que cree real, ya que la simulación transgrede el orden simbólico sobre el real.

La moda ha tenido un papel muy relevante a lo largo de la historia, debido a que la gente utiliza el vestido para diferenciar y reconocer una profesión, su afiliación religiosa, nivel social o estilo de vida. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el ideal de vida que tenían las personas cambió drásticamente; la sociedad necesitaba cambios en todos los aspectos, y la moda no fue la excepción. El mundo necesitaba reflejar bienestar y madurez, y los ciudadanos tenían que hacer frente a ello; para lograrlo se tuvo que adoptar un nuevo estilo, que se lograría con la renovación de la indumentaria, y para ello necesitaban prendas más sofisticadas y convencionales.

Las mujeres alargaron sus faldas para añadir años a su aspecto, y los hombres retomaron el estilo “eduardiano” de la época victoriana; los jóvenes de clase obrera también adoptaron este estilo pero de una manera excedida, utilizando pantalones estrechos y demasiado entubados, chaquetas anchas y  zapatos con tacones más altos.

Los años 50’s dieron paso a la aparición de dos tipos de mujeres: la mujer adulta y la adolescente, división que antes no se había visto (o no tan intensamente), pues los estilos en cierto modo resultaban  estandarizados para toda la sociedad y sólo se diferenciaban por género; es desde este momento donde el estilo en moda empieza a diversificarse.

Pasadas dos décadas, el mundo ya ha superado en cierta medida los desastres de la guerra y la economía se encuentra en un mejor momento; la población, conformada en su mayoría por jóvenes, está a la expectativa de un mundo nuevo; y el romanticismo llena todos lo aspectos de la vida. Los jóvenes tienen poder adquisitivo y se hace latente la necesidad de individualismo. Las tendencias de la moda se ven marcadas por el movimiento hippie y sicodélico, y la utilización de la ropa étnica y de prendas extravagantes; las calles parecen una exhibición de disfraces; se empiezan a utilizar la minifalda y el baby-doll a manera de vestido exterior;  la ropa de los abuelos se empieza a reutilizar, las bufandas de lana, las camisas sin cuello y la utilización de las gafas marco grueso sin lentes, toman su propio impulso. Surgen movimientos musicales como el punk, el funk y el disco.

Con la llegada de los 80’s se legitiman, gracias a los medios y en especial a canales de televisión como Mtv, muchos estilos que venían surgiendo desde la década pasada, con el furor de varias bandas que empezaron su historia en Liverpool y se fueron expandiendo hacia otros países, gracias a la posibilidad mediática del momento. Esta década donde la Guerra Fría y el terrorismo intensifican la tensión política en el mundo, provoca en los jóvenes un afán de identidad que se empieza a lograr por la adhesión de estos a diferentes subculturas o “contraculturas”, que de una u otra forma se convierten en la manera de reaccionar ante la situación de incertidumbre. La caída del Muro de Berlín representa la instauración del sistema capitalista, el acceso a todos los bienes y la libertad de consumo.

El lanzamiento del protocolo de las comunicaciones electrónicas: “WWW”, la llegada de nuevas tecnologías y nuevos medios hicieron de los años 90’s el inicio de la era mediática; la globalización y la apertura económica en muchos países, hicieron que las personas sintetizaran el estilo, queriendo verse todos iguales; esto ocasionó el “efecto aeropuerto”. El estilo “Grunge” de la generación “X” marcado por la influencia del rock alternativo y el surgimiento de bandas como REM, Radiohead,  Nirvana, Oasis, Smashing Pumpkins, etcétera, evidencia una sociedad desahuciada, con un pesimismo existencial, que se enfrenta a la reciente aparición del Sida, y la pérdida de ideología que había precedido los movimientos de épocas anteriores,  evidenciándose esta situación también en la ropa, que ahora constituye un discurso de forma y contenido, donde las prendas de vestir rotas o desgastadas son el “signo” de la situación del momento.

El paradigma postapocalítico de los años 90’s y la crisis informática llamada “Y2K” se desvanece con la llegada del nuevo milenio, que trae consigo el fortalecimiento y el  avance aún más vertiginoso de la tecnología, adoptando por ello el nombre de era digital; estos avances propiciaron nuevos formas de socialización con el surgimiento de las redes sociales que aparecieron con la llegada de la web 2.0; en respuesta a esto la moda y la construcción de estilos imposibilita una categorización o clasificación pues en la actualidad  el eclecticismo es el que prevalece.

Hecho por:

Milena Rodríguez Morales

Sergio Gómez Vera

Iván Camilo Garzón

1 Comment

  • EVA

    WUA STA SUPER LINDO SON SUPER CREATIVOS... DAN MUCHO DE ENVIDIAR... :)

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