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La importante relación que existe entre el hacer y el decir de las marcas en tiempos de pandemia.

Autor
Mateo Montoya Vargas

Desde el 11 de Marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al Coronavirus como una pandemia. A partir de este momento tanto las personas como las marcas en general han tenido que tomar medidas tanto operacionales, como logísticas y humanas para darle contingencia e importancia a esta crisis. Es evidente la pausa que ha hecho la economía en estos momentos y las incidencias que tiene esta frente al bolsillo de gran parte de los colombianos. No poder salir a la calle implica tener que vivir de ahorros, tiempo de gracia y ayudas humanitarias para poder llevar el día a día.

Según el portal web LLYC las marcas, más que nunca, deben crear la más importante de las sinergias con los consumidores, no solo en términos de comunicación sino con acciones. Estos son tiempos de miedo y desconfianza en donde las personas necesitan contar con el apoyo de las firmas que los abastecen día a día de diferentes productos y servicios. De esta forma, el portal afirma que existen tres líneas por las cuales las marcas pueden colaborarle al consumidor: “ofreciendo valor en formato de descuentos o servicios/productos gratis, generando una sensación de confort y comprensión a través de su comunicación o resultando útiles en estos momentos tan complicados”.

Desde los comienzos de la crisis del COVID-19, una de las primeras marcas colombianas en mostrar todo el apoyo, comprensión y humanidad ante esta contingencia, fue Arturo Calle. El propio fundador de la marca de ropa informal y elegante publicó un comunicado en el que asumió con total responsabilidad el cierre de sus tiendas pero manteniendo los procesos y pagos a todos los miles de empleados que tiene bajo su cargo. De igual forma, se cambió el nombre de la marca por Arturo Casa, acción importante a la hora de hacer modificaciones en la identidad corporativa de una firma con tanto reconocimiento. Este caso, o como el de Bavaria con su acción tiendacerca.co, donación de mercados favoreciendo a las tiendas de barrio y las 100.000 botellas de gel antibacterial para todos o CineColombia, demuestran sincronía entre la comunicación y la acción. 

Comunicado de ARTURO CALLE https://www.arturocalle.com/contenido/comunicados/marzo-2020

Esto quiere decir que las marcas no solo se quedan en el decir, sino que el hacer es parte fundamental de cierre de un ciclo comunicativo coherente que llega a los hogares y a todas las personas de forma positiva.

Imagen tomada de: Fashion Network

Los emprendimientos colombianos también se han visto en la capacidad de transformar sus operaciones en pro de la vida de las personas ante la creciente pandemia. Whitman, marca colombiana de prendas de vestir para hombre, ha pausado toda su producción, pues piensa fabricar 7000 tapabocas de calidad para donar a los profesionales de la salud. Los consumidores, por su parte, reciben todo este tipo de acciones de parte de las marcas como un símbolo de unidad y aporte a la crisis que se está viviendo en este momento. Sin duda una de las limitantes para poder generar acciones notables para contribuir a la contención de la problemática, ha sido la tecnología. 

Imagen tomada de: https://www.instagram.com/p/B-ddt1TDNQC/

No todas las marcas tienen la capacidad de hacer despliegues digitales en la magnitud como lo hace Bavaria, por ejemplo. Es por esto que deben hacer buen uso de esos canales de comunicación fundamentales de forma que sus seguidores reciban positivamente sus mensajes de “sensación de confort y comprensión” (LLYC). Si no se cuenta con la capacidad de llegar a la acción o pequeña acción, es coherente hacer un alto y enfocarse en la comunicación.

Viendo este apartado desde otro punto de vista, existen grandes cadenas o multinacionales que no muestran tal empatía frente a todos sus consumidores. Deciden hacer cambios sutiles en su forma de operar o cambian su identidad corporativa momentáneamente, pero sí ningún resultado de acciones que generen empatía con el consumidor. No son momentos para oportunismos y especulación, las marcas no deben sacar tajada de la situación por la cual estamos pasando los consumidores.

 No es justo el sobrecosto y la creación de productos o servicios innecesarios que vayan en contra de los tiempos que se viven. Es tiempo de que las marcas se mantengan al margen de lo que permite la economía y los cambios en las divisas internacionales para sean justos con la venta de sus productos y servicios.

Estas acciones contribuyen a que la comunicación de las marcas sea creíble, consciente y sincera con el uso adecuado que se les den a los canales de comunicación. Por lo tanto, si en el hacer no reside la verdad de las intenciones humanitarias globales de las marcas, su decir quedará ahí: en el papel, la publicación, en la casa alrededor del logo. 

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