Conexión CentralIt’s the People, Stupid

It’s the People, Stupid

“It’s the economy, stupid” es la frase con la que Bill Clinton llegó a la presidencia de los Estados Unidos en 1992 logrando lo que hasta entonces se consideraba improbable: derrotar a George Bush.

Como lo hizo evidente James Carville, estratega de Clinton, para tener éxito en una contienda política hace falta relacionar diferentes variables, de esferas diferentes, con los resultados esperados. La famosa frase logró entregar un mensaje efectivo a los votantes que vieron en el candidato demócrata una perspectiva amplia de la problemática estadounidense, y le otorgaron el asiento en la casa blanca.

En los últimos años, el crecimiento de las redes sociales ha puesto a las marcas en una carrera cuasi electoral. Cuál tiene más followers/likers/friends, demostrando con números la predilección y solidez de la presencia de la marca en su público objetivo. Falso.

En una segunda mirada al comportamiento de la Internet 2.0, es evidente que el número de simpatizantes de la identidad de una marca en cualquiera de las redes sociales, no es garantía de que ese canal esté representando algo verdaderamente valioso para ella. Las marcas perdieron el foco con el auge de las redes sociales y vieron en ellas un canal más para venderles una idea a los consumidores, que se formarían en grupos de seguidores poniéndolas en el tope de las listas de popularidad.

Pero este comportamiento es errado y está claramente perdiendo el punto de la Internet 2.0: no es la típica acción-reacción de décadas pasadas. Es interacción pura, en tiempo real.

Follower, liker, friend son tan solo las categorías dispuestas por los administradores de la red para denominar a sus usuarios, pero esa etiqueta apenas logra encerrar una fracción de la cantidad de interacciones que se dan entre los individuos.

Al momento de abrir por primera vez una cuenta de Facebook, por ejemplo, el asociarse con una u otra marca a través de lo que hoy se conoce como “fan page” no era un asunto estrictamente orientado a la marca, sino a construir un perfil social de la persona detrás del facebook id. Para relacionarse con personas de gustos similares y encontrar respuestas a sus necesidades. Después de eso, la experiencia demostró que las posibilidades de que ese usuario volviera efectivamente al sitio de la marca, eran mínimas.

El reto para los anunciantes ha cambiado y continúan en deuda con el principal objetivo de las redes sociales en el campo de construcción de marca: definir cómo la marca puede identificarse con las necesidades sociales de sus consumidores, a quienes la internet 2.0 ha potenciado la voz dándoles la poderosa facultad de escucharse globalmente de forma instantánea y a bajo costo.

Es fundamental comprender que la red social no solo es un canal de venta, pues en ella no solo hay un consumidor sino que están todas las esferas de una persona incluidas aquellas que antes, no tocaban el proceso de desarrollo de marca. El mensaje es, en palabras de Mr Carville, que cuando de internet se trata, It’s the people, stupid.

Recursos:

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