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Vida paralizada: La historia de un cambio

Por: Tatiana Herrera

Hace un par de años, en casa de su madre al Noroccidente de Bogotá, a pocos pasos del hospital San José Infantil, se encontraba Paola, una joven de 20 años tratando de recuperar la confianza de su madre. 

Pero ¿Qué hacía realmente Paola en el hogar de su madre? No, no estaba visitándola, ni mucho menos buscando su perdón, por el contrario, esperaba el momento perfecto para poder hurtarle algunas pertenencias a su madre ¿Por qué ella le haría eso a su madre?.

 

El día en que la vida de Paola dio un giro de 180º, como ella misma lo dice, tenía una sensación diferente, hasta rara, ese día era un miércoles, era un día aburrido como cualquier otro. Solo que ella llegaba recién a su casa después de cuatro meses sin ver a su madre.

 

La madre de Paola tenía que asistir a su trabajo, era la única que aportaba económicamente al hogar, además, que debido a todos los tropiezos del pasado no quería dejar a su hija sola en casa.

 

No le tenía confianza para nada y se le hacía extraño, ya que había pasado mucho tiempo desde que decidió desaparecer de su vida.

 

Ese día la madre de Paola decidió dejarla encerrada en su apartamento, así no podría irse del lugar como era de esperarse, ni se podría llevar las cosas de valor que había en este, como ya era de costumbre cuando ella volvía a casa. 

 

Esta vez las cosas serían diferentes a las otras veces que ya había pasado esto. Paola, se las ingenió para que cuando su madre se fuera ella pudiera escapar nuevamente con algunas cosas de valor, como el computador en donde su madre trabajaba y uno que otro peso que encontrara por ahí.

Ese día una supuesta amiga la esperaba afuera del edificio, para ayudarla a sacar las cosas de su madre. 

 

Al ver que no tenía salida de su casa, la única manera que encontró para salirse con la suya fue sacando su cuerpo por la ventana de la casa, la cual tenía un espacio un poco reducido 

En ella se encontraban unas tejas un poco amarillentas de lo viejas que ya estaban, ese espacio era por donde entraba la luz a un local de bicicletas que se encontraba bajo su apartamento.

 

A la joven le pareció fácil sacar las cosas de este modo; sin embargo, pensó que aquellas tejas no se veían muy resistentes, así que decidió hacerlo de la manera más rápida posible para no sufrir ningún percance.

 

Pronto descubrió que su primer pensamiento era cierto que esas tejas no eran para nada resistentes, ya que en el momento que todo su cuerpo estaba apoyado en estas amarillentas y viejas tejas, no resistieron su peso.

 

Finalmente cayó al piso de abajo en donde se encontraba el taller de bicicletas y donde según algunos testigos minutos antes el señor que trabajaba en aquel local había recogido unas puntillas afiladas que lo ayudaban a la reconstrucción o reparación de las bicicletas. 

 

La joven quedó inconsciente después de la caída, un vecino que presenció los hechos llamó al número de emergencias para que la ayudaran en este trágico suceso. 

Como era de esperarse, la supuesta amiga de Paola corrió, apenas vio lo sucedido, ni siquiera se acercó para ver si su compañera se encontraba con vida, desapareció y jamás se volvió a saber de ella. 

Un mes después Paola se despertó en la cama de un hospital, no sabía dónde estaba, lo único que veía a su alrededor eran las máquinas y los desesperantes pitidos que provenían de estas. 

 

Estaba confundida y la desesperación se fue apoderando de ella poco a poco cuando sintió que no podía mover la parte inferior de su cuerpo.

 

Pensó, que tal vez esto podría pasar en su cuerpo gracias a las altas dosis de medicamentos que se le suministraban para que su cuerpo se recuperara, pero no fue así, el estado de su cuerpo por la caída se convirtió en una lesión medular completa. 

 

Esto hace que los miembros inferiores tengan la imposibilidad para la movilidad.

 

Durante 5 meses más estuvo encerrada en aquel lugar, entre médicos, terapias, pocas esperanzas para su situación y visitas de sus familiares, ella se sentía deprimida, su estilo de vida había cambiado de repente y las cosas que podía hacer por su cuenta serían un poco complicadas para que volviera a realizarlas.

 

Luego de un largo proceso en el Hospital, volvió a casa sumida en una tristeza profunda, no quería comer o dirigirle palabra a alguien, ni siquiera quería asistir a sus terapias. Su madre estaba preocupada por ella, no podía permitirse verla en aquel estado, así que decidió buscar ayuda.

 

Afortunadamente, muchas personas le recomendaron que Paola visitará un psicólogo para superar aquella situación tan traumática, luego de varios meses de pensarlo asistió a uno.

 

Este le ayudó con su situación y no solo eso le brindó recomendaciones para volver a su vida normal y brindándole una información que cambiaría su vida.

El psicólogo le dijo que ella podría hacer actividad física, al principio esto le pareció absurdo, pues su movilidad era nula en sus piernas, pero al parecer existen grupos de actividad física para deportistas en su estado, gracias al IDRD Paola tenía una nueva meta en su vida. 

 

Luego de meses de entrar al IDRD y estar en constante entrenamiento, Paola se convirtió en una atleta Paralímpica de alto rendimiento. 

 

Según su madre, no fue un camino fácil de recorrer, se tuvieron altas y bajas para poder pertenecer a un equipo nacional, pero lo consiguió con mucho esfuerzo por su parte y el apoyo de su familia. 

 

Después de un año y medio de entrenamientos intensivos, logró clasificar a los juegos deportivos paranacionales del 2019 en Cartagena. 

 

Por un momento pensó que no lo iba a lograr por su complicada condición económica, pues había gastado una suma considerable de dinero en sus tratamientos y medicamentos. Por lo cual el presupuesto para la competencia no estaba previsto.

 

Paola logró recaudar el dinero faltante por medio de rifas y algunas donaciones por parte de sus familiares y amigos, logrando cumplir con sus metas y deseos en estos juegos.

 

Paola logró competir en los paralímpicos de Bolívar, 2019, demostrando su alto rendimiento, pues en esta oportunidad logró tener muy buenos puntajes en las competencias de lanzamiento de disco y bala, en donde logró ganar dos medallas de plata.

 

En la categoría femenina, en el lanzamiento de bala, su resultado fue de 24,33 metros y en disco sus metros fueron de 67,64, como lo registra la página de V juegos deportivos paranacionales 2019.

 

A pesar de los percances de Paola durante su vida y las malas amistades, logró salir adelante, aunque no de la mejor manera, como dice ella, al contarnos su historia reflexiono un poco acerca de su vida pasada. 

 

Entre lágrimas y algunos sollozos nos manifestó que espera que su historia sea un ejemplo de vida para aquellas personas que están en estos malos pasos.

 

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