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“No hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista”: La Flaca, ejemplo de superación y solidaridad

Callar duele más

El aberrante caso de una mujer que fue acosada, golpeada y violada por paramilitares de la zona, Ángela es ahora una de las líderes sociales más importantes del país “es un miedo que me motiva porque al fin entendí que yo, mi historia y todas las mujeres que han pasado por esta pesadilla, merecemos justicia. Por eso sigo aquí, en pie y ya no me voy a arrodillar nunca más”.

Por: Luisa Fernanda Guerrero Villa

El Peñon de Guatapé, Antioquía, Colombia.                                                            Por Jeffrey Cale (EUA).

La mujer tuvo que pasar por diferentes momentos difíciles durante un intervalo de tiempo de su vida, los culpables de esta historia tan atroz fueron los paramilitares y su pareja sentimental; ya son muchos años los que Ángela lleva lejos de su tierra, ha conocido nuevas personas, lugares y continúa manteniéndose firme, sin embargo, nadie se imagina toda la historia que hay detrás de ella.

Dictaba talleres de manualidades en el municipio, mientras trabajaba veía como la guerrilla secuestraba a unos empleados de las empresas públicas, los paramilitares le habían dicho a Ángela que les diera aviso en tal caso que vieran a la guerrilla, ella no lo hizo. Desde ese entonces empezó a sentir el acoso de los paramilitares, en el Malecón de Guatapé, al parecer cuatro, no recuerda exactamente cuántos eran. La víctima solo sabe con certeza que le hicieron siete laceraciones en el labio, le dañaron su dentadura y la culpaban de los secuestros anteriores.

Días después alias “Rafael” en compañía de otros paramilitares conocidos en la zona como “Garepa” y “El Enano” irrumpieron en su vivienda y fue violada por horas, no sabe cuánto tiempo estuvieron ahí, nunca los denunció. Un mes después fue obligada a salir de su pueblo, llego a Medellín, pero allí continúo siendo acosada, hasta llegar a perder su trabajo y terminó pidiendo limosna en la plaza de mercado con su carta de víctima de desplazamiento en mano. Tuvo que prostituirse, se volvió adicta a las drogas y llego a ser hospitalizada con graves problemas de salud.

 Pero “logré ser una buena hija y creo yo, que también, a pesar de tanto lío, logré ser una buena madre. Entonces frente a todo lo luchado y lo logrado, los pesares no son tantos y es que no hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista”.

Hoy Ángela es la directora de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales que trabaja en más de 30 municipios de Colombia, aprendió a hacer presupuestos, formular proyectos, escuchar a las mujeres, dictar talleres de empoderamiento, ha estado en Cuba, Estados Unidos, Inglaterra, Corea del Sur denunciando la problemática de violencia sexual que vive Colombia; la vida le cambió malos días, ella aprendió también a cambiar la vida.

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