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Los espacios para la voz

Por: Alejandra Vesga Rodríguez

“Salían a recorrer las localidades en las que antes investigaban para sus reportajes y encontrar trapos rojos en cada esquina”

Según la página web del Ministerio de las TIC para el año 2019 habían 625 emisoras comunitarias que prestan un servicio social al país. En Cundinamarca “sobreviven 179 medios de comunicación en 63 de sus 116 municipios, los cuales han tenido dificultades en su mantenimiento debido a la pandemia. así lo asegura Danghelly G y Zúñiga.

 

El 2020 fue uno de los peores años, pasamos una de las crisis más duras que enfrentó el país y el mundo: el Coronavirus. Esta pandemia se llevó por delante todo lo que considerábamos habitual, aquello que era cotidiano y que hacía parte de nuestra rutina. Nos enseñó a tener nuevas perspectivas, sobre todo desde nuestros oficios. 

 

La virtualidad y sus posibilidades no hacen parte del contexto colombiano, teniendo en cuenta que según la página web de Forbes, sólo el 23,8% de las personas en zonas rurales tienen acceso a internet. Esto evidenciando la importancia de las emisoras comunitarias en estas zonas como forma de participación. 

 

Radio

Radio Rumbo es un claro ejemplo de ello. En palabras de DeJusticia en su página web, “no sólo buscan a los oyentes como anunciantes o como sujetos que deben ser informados, sino que los interpelan como sujetos, como ciudadanos y como participantes de la información”

 

En el 2020 Radio Rumbo tuvo que cambiar su parrilla de programación, trasladarse a las casas de cada uno de sus integrantes, además según la página de DeJusticia, debido a la pandemia hubo una pérdida de casi el 40% en la pauta proveniente de las empresas. 

 

Tengamos en cuenta que estas emisoras se mantienen gracias a estas pautas, al ser una organización sin fines de lucro, tienden a acudir a instituciones que les generen ingresos para nutrir a la comunidad, aquella que a lo largo de la pandemia tenía necesidades básicas como la alimentación. 

 

Otro ejemplo es Vientos Estereo que como lo afirma en la página web de DeJusticia, durante la pandemia “salían a recorrer las localidades en las que antes investigaban para sus reportajes y encontrar trapos rojos en cada esquina” Estos en símbolo de protesta porque no tenían qué comer.

 

Crear comunidad y acercarse al otro era fundamental para sobrellevar esta dura etapa. En este caso, la radio logró impactar, llegar a esos lugares y hogares, dar voz a aquellas dificultades que se presentaban y apoyar procesos de educación e información. 

Si deseas ampliar la información, te dejo la siguiente infografia.

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