<strong>Las anomalías que las redes sociales dejan en la generación de nuestros padres</strong>

Las anomalías que las redes sociales dejan en la generación de nuestros padres

Un reportaje hecho desde la observación en el sistema de transporte público de Colombia.

Realizado por: Yudy Vargas R.

Muchos de los usuarios de transmilenio observamos, incluso somos partícipes de aptitudes en el sistema sobre el uso del celular en el servicio, sea sentado, de pie, con mucha gente en él o en solitario, lo que lleva a destacar un rango de personas que adquieren más dependencia de su dispositivo en el sistema, después de una semana de observación aparece la nomofobia.

 

Son más de 9 horas las destinadas para el uso del celular en la población colombiana, un estudio de la OCDE asegura que colombia es el segundo país con más uso de celular en el mundo, y uno de los motivos del uso constante es que el usuario siente tranquilidad, como también se entretiene.

Cabe destacar que paralelamente se vive en un modelo de aceptación social, el reporte de estadísticas branch nos muestra que en el del rango de edad de los 16 a 64 años, los más propicios son los de 25 a 44 años, haciendo caso a los patrones del internet que tiene como objetivo mantener al usuario en conexión constante para crearle un algoritmo y cada vez hacerlo más adictivo.

 

Alrededor de 772 millones de viajes se realizan anualmente en nuestro sistema de transporte público, cifra dada por Portafolio, esto equivale a transportar a más de 3 millones de usuarios según el reporte dado por movilidad, estas cifras permiten conocer la cantidad de personas que en un solo bus hacen uso de sus móviles, ya que de un 100% el 90 hace uso al menos una vez en el transporte.

Tres sujetos en distintos días fueron objeto de investigación bajo la observación:

 

Sujeto 1, mujer de más o menos 30 o 34 años de edad, quien revisaba su teléfono cada 5 segundos supervisando las fotos que había subido momentos antes de tomar el servicio, revisaba sus likes, y detalla muy bien las fotos que había subido y las que tenía en su galería, tres paradas después baja del servicio con su teléfono en la mano.

 

Sujeto 2, hombre de 56 o 60 años, con la fortuna de ir sentado pero absorbido completamente por un juego de azar y en simultáneo bajo la modalidad de pantalla dividida respondía sus mensajes de whatsapp mientras era su turno en el juego, 40 minutos de viaje en los que en muy pocos segundos se percataba de la gente que estaba a su alrededor.

 

Sujeto 3, hombre de 26 o 30 años aproximadamente, servicio de transmilenio colapsado por hora pico, el sujeto entra con el celular en sus manos atendiendo a un juego de fútbol, al sentirse en la necesidad de usar sus dos manos para ganar sus partidas decide no sujetarse de algún tubo y poner toda su concentración en el juego.

 

 

Así como estos tres sujetos, se multiplican las conductas en cada viaje dentro del transporte público, y si bien somos nosotros los jóvenes quienes crecimos en un mundo lleno de tecnología, son también los aprendices de la red a quienes les cuesta soltar este medio de comunicación.

Esta adicción repercute en la interrelación con la realidad como también en los estados de salud física y mental de la sociedad colombiana así es como nos lo menciona un informe  sobre el estilo de vida de los colombianos realizado por BBVA.

 

El progreso de las tecnologías si bien nos hace replantear mecanismos útiles para la sociedad es necesario entrar en la discusión en nuestros hogares e incluso con círculos de amigos para mitigar el apego que se podría convertir en nomofobia no sólo en un rango de edad mínimo sino que se traslade a todo el grupo de generaciones.