La satanización de la Chicha en Colombia

La satanización de la Chicha en Colombia

Colombia vivió una lucha antialcohólica entre el año 1920 y 1930 en la cual se prohibió el consumo de la chicha, una bebida ancestral, para darle paso a la industria cervecera que prometía ser la nueva bebida de los colombianos. A raíz de esto, se creó el museo de la Chicha en el Chorro de Quevedo como forma de resistencia y arraigo de la bebida.

 

El pasado 16 de septiembre, visitamos el famoso Chorro de Quevedo, un lugar antiguo, con caminos de piedra, casas coloniales, paredes con graffitis muy coloridos, un espacio de música, arte, literatura y mucha historia, buscando en sus rincones un museo que nos brindaría toda la historia de la Chicha, la bebida muisca prohibida por políticas públicas.

La chicha es una bebida ancestral que a lo largo de la historia ha ganado cierto reconocimiento y fuerza, a pesar de los obstáculos que han tenido que pasar los productores y consumidores, según la historia que cuenta el fundador del museo “ la bendita chichería” Alfredo Ortíz.

 

Entre la charla con Alfredo Ortíz, nos contó un poco de las graves consecuencias que dejó la prohibición de la chicha en la población colombiana. Resaltó que al ser una bebida fermentada y de orígenes ancestrales, se creía que convertía a las personas en delincuentes, asesinos y borrachos, en pocas palabras una bebida embrutecedora.

 

En el museo encontramos afiches donde rechazaban por completo esta bebida, ilustraciones de cárceles, de moribundos, de vicio y pobreza. Imágenes que nosotras como jóvenes no encontramos sentido al verlas. Nos surgieron muchas preguntas acerca de estas duras políticas contra la chicha, políticas con el fin de que el estado tuviera más dinero.

 

Mientras Alfredo preparaba desde cero esta bebida, y nos mostraba su proceso de extracción y fermentación, nos contó que la excusa del Estado fue la falta de higiene al prepararla, poniéndole impuestos y haciendo que fuera una bebida casi que exclusiva, no cualquiera podía adquirirla.

Finalizando este recorrido, Alfredo nos contó que su misión es hacer que todos los jóvenes investiguemos de dónde somos y de dónde venimos, que sintamos un profundo amor por la historia de nuestro país, de nuestras costumbres y tradiciones, un llamado para que esta bebida no sea un pasatiempo sino un proceso de reconocimiento.

 

Al salir del museo, quisimos preguntarle a una joven estudiante acerca de esta bebida para ver qué tanta información sabía de esta lucha antialcohólica que vivió nuestro país. Maria José Reyes contó su perspectiva de esta situación y cómo fue adquiriendo el conocimiento de la chicha, aun sin ser hoy en día una bebida tan sonada entre la generación.

 

Finalmente, nos sentamos en la fuente del chorro, mientras nos relataba que los abuelos con frecuencia le mencionaban la chicha, que era una bebida indígena, muisca y chibcha usada para la cura de enfermedades y como un símbolo muy importante dentro de la cultura.


Por: Jimena Gualteros y Valentina Bulla