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La espera que nunca termino

La larga espera se sitúa desde el 2019, con ansias e ilusión de poder compartir un nuevo espacio y experiencia junto a mis amigos, con paciencia, al igual que con esfuerzo para ahorrar, nos disponíamos a poder revivir el festival jamming para el año 2020.

La espera en ese momento para nosotros solo era cosa de “días”, aunque faltaran meses, si, así de enorme era la emoción. 

 

Un día jueves estuvimos de acuerdo con mis dos mejores amigos para ir a comprar las boletas del festival al reconocido bar Casa Babylon, punto de venta certificado y garantizado del evento.

 

Con el dinero listo, la puntualidad fue de admirar en el momento de encontrarnos en dicho bar, cada boleta valía 200 mil pesos, recuerdo que solo tenía 150 mil ya que había confundido los precios, no hallaba qué hacer o cómo solucionar el problema. 

El constante juego de negociación que suelo hacer al momento de comprar algo, no era viable en ese momento, el estrés empezaba a hacer sus primeras apariciones con constantes movimientos de manos tocando la cabeza y leves retorcijones de labio que cualquier persona entendería que por lo menos, alegre ya no estaba.

Entre risas y leves comentarios de mis amigos, dispararon una risa burlona que por poco me hizo terminar de completar mi estrés, sin embargo, Sebastian, me dijo que me prestaba lo faltante de la boleta sin ningún problema, a lo que yo dije ¿en serio? Y sí, fue en serio. 

 

Yo supuse que no tenían nada de dinero y por eso desde un inicio no recurrí a pedirles prestado, tal acto me refresco la cabeza y solo pude agradecerle por tan gran favor en el momento. 

 

Con las boletas ya en nuestras manos, todo parecía una ilusión que se convertiría en realidad en cuestión de unos pocos meses, los días y semanas pasaron, y cada día que pasaba, sin falta, se asomaba un pensamiento de cómo sería el festival y lo bien que la íbamos a pasar. 

 

Noviembre, diciembre, enero e incluso febrero ya habían pasado y ¿qué significaba eso? Sí, una mayor angustia por poder ir al festival.

 

Recuerdo en ese momento las conversaciones esporádicas que se daban, incluso con personas desconocidas, que también iban a asistir al festival, era curioso notar no solo en mis amigos, sino en las demás personas. la alegría que manifestaban sus voces y expresiones al momento de comentar dicho evento.

 Sin embargo, las cosas se empezaron a poner un poco delicadas en el mundo. El covid, virus que sacudió al mundo alrededor de tres años, en ese momento estaba en sus inicios, solo que aquí se comentaba de la situación con cierta normalidad, creyendo que lo que pasaba en China jamás nos iba a poder pasar

 

El mes de abril, no solo para nosotros sino para el mundo entero, fue un momento en donde todo dio un inesperado giro y nos cambió la vida del día a la noche… El virus había llegado a Colombia, y la cuarentena fue la primera mediación para combatir el virus por parte del gobierno ¿pero eso a qué viene? Pues eso significó para mí, la pérdida total de la esperanza para ir al festival.

 

Dos años habían pasado, y recuerdo que las boletas se convirtieron en un adorno más en mi cuarto, a pesar de eso, los constantes rumores acerca del regreso de los festivales no se hicieron pasar desapercibidos, los rumores milagrosamente se convirtieron en hechos y progresivamente se volvieron a realizar eventos masivos, y entre esos eventos, el Jamming era uno de los más esperados para las personas en general.

 

El revuelo que se hizo para la nueva etapa de este festival fue enorme, una publicidad masiva de artistas y personas conectadas con el evento, hicieron que el Jamming fuese algo tan grande y esperado que incluso se hizo que saber que los organizadores del evento, iban a realizar un día más y cambiarían la locación a un espacio más grande. 

 

¿Qué significaba esto? Que nuevamente estábamos a pocos pasos del probablemente mejor festival del año, tanta fue la emoción de saber que si se realizaría el evento, que a exactamente 4 días antes del festival, yo compré una boleta para ir todos los tres días, la angustia ya era parte de mi día a día.

 

Pero, como bien dice el dicho, lo que inicia mal, termina mal… Junto a mis amigos ya teníamos maletas, transporte, comida, plata y hasta lo que no se podía alistar, estaba listo para irnos un día antes del inicio del Jamming, al día de hoy recuerdo esa sensación con humor, no obstante en el momento, fue algo para no querer recordar.

 

Muy a las 8 de la mañana me levanté, como primera acción revise mi celular y lo primero que me encontré fue una inmensa cantidad de mensajes en un grupo hecho por mis amigos para cuadrar el viaje, eso me dio curiosidad, pero no me causó ninguna preocupación ya que pensé que solo era pre emoción que estaban desbordando con mensajes.

 

 Pero me quedé frío y sin palabra alguna, al ver el primero de los casi 100 mensajes que en menos de 5 minutos habían mandado “Jamming Festival cancelado”.

 

Quería pensar que era una broma o que simplemente era un mal entendido, pero el tiempo pasó y pasó, las noticias y comunicados siguieron saliendo, y solo confirmaron la extraña noticia, por qué a pesar de que haya sido triste, fue más la confusión la cual se apropió del momento. 

La confusión había pasado, pero nada se había esclarecido, lo único seguro era que nuevamente y ya de manera segura, este festival, se había quedado grabado únicamente en nuestros sueños.



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