El país meme

Por Mario Jiménez

Si! ya todos sabemos que los memes son muy graciosos y que funcionan como una potente herramienta de viralización, pero ¿hasta qué punto nos puede perjudicar la ligereza y superficialidad de los memes?

Parece gracioso, pero es que realmente Colombia se parece cada vez más a un meme; un meme que ya tiene nombre propio: Polombia.

Y es que a diario vemos noticias que parecen memes, pero no solo eso, la manera de comunicarnos y de actuar respecto a las miles de cosas absurdas que pasan en nuestro país, son abordadas con la ligereza de un meme.

Y ojo! que no le quiero restar importancia a la efectividad y el impacto comunicativo del meme, pero definitivamente algo estamos haciendo mal, nos estamos pasando a un extremo, y es que en vez de hacer meme de la noticia, el meme se está convirtiendo en la noticia.

Les suena la palabra Abudinear.

Utilizaré como ejemplo el caso de la Ex ministra de las TIC, Karen Abudinen, y el escándalo por presuntas desviaciones de dinero y amaño en licitaciones con la concesión Centros Poblados. 

Ojo, si lo analizamos detenidamente, lo que se viralizó en redes, y en los propios noticieros, no fue precisamente el desfalco, sino la confrontación que la exministra tuvo con Juan Diego Alvira en la emisión del noticiero de Caracol, el 30 de agosto de 2021; inclusive en el ecosistema digital se creó un nuevo término para nuestro país meme: Abudinear.

Si bien como mecanismo de denuncia es altamente efectivo el meme y su viralización, nos hemos quedado en la superficialidad y ligereza de este para atender problemáticas tan profundas como lo es la corrupción en nuestro país. 

70.000 millones de pesos, es la suma que habría salido del Ministerio de las TIC, liderado por Abudinen, como anticipo para llevar a cabo un proyecto de cobertura de internet a los lugares y escuelas ubicados en los lugares más remotos del país, como bien lo afirmó la propia Exministra y distintos medios de comunicación.

Centros Poblados, es el nombre de la unión temporal que desarrollaría el proyecto, y que recibió los 70.000 millones de pesos.

Ahora bien, todas las miradas recaen sobre Karen Abudinen, pero que pasa, o quién está haciendo algo por los miles de niños que aún no tienen acceso a los centros digitales, el grueso de la población ni siquiera sabe con precisión en qué consistía la licitación y cuál era el proyecto a realizar.

Es altamente peligroso que la manera en la que nos informamos y formamos nuestros criterios sea con base a los memes, y es una tendencia que está en constante crecimiento.

Según el portal Nuso.org “…Generalmente, los memes son indiferentes a la veracidad o falsedad de la información que transmiten, no buscan sino llegar a un número cada vez mayor de usuarios”.

Por tal razón, tengo plena certeza, se pueden generar contenidos más profundos, y que nos ayuden a generar una verdadera conciencia colectiva; una conciencia que nos permita la no repetición y en especial la no elección de los mismos personajes que durante tanto tiempo se han llenado los bolsillos con el presupuesto de nuestra nación.

Personajes que a pesar de las manchas en sus carreras políticas, viven como pulgas saltando de puesto en puesto, de ministerio en ministerio, y de embajada en embajada, cual parásitos de ese ecosistema político.

Así que, como reflexión final, hago un llamado a la necesidad de generar conversación más crítica, con un llamado a la acción, ya advertía el español Ignacio Ramonet acerca de la necesidad transformadora que debe tener la información, el meme es una herramienta, una herramienta que cae en la absoluta distracción.

Ramonet, así define la distracción en este contexto, en su texto Propaganda silenciosa, del año 2000:

La distracción puede convertirse en alineación, cretinización y embrutecimiento; y pudiera conducir al descerebramiento colectivo, a la domesticación de las almas, al condicionamiento de las masas y a la manipulación de las mentes”