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BOGOTÁ: REZAGOS DE UNA PANDEMIA

Por: Santiago Mora.

Bogotá Capital de Colombia, ciudad bohemia, fría y melancólica donde habitan más de siete millones de personas, una ciudad con tasas de pobreza altísimas y grandes brechas de desigualdad marcadas a simple vista en su geografía.

La capital se ha visto inmersa en diferentes problemáticas que en tiempos de pandemia salieron mucho más a flote, con consecuencias devastadoras para sus habitantes que diario padecen los martirios de vivir en la capital, que solo se podría asemejar con una selva de cemento donde las presas corren desesperadas para no ser devoradas por su depredador.

Uno de los rezagos que dejó la impredecible pandemia por su paso en Bogotá, es el hambre, según los preocupantes resultados de la encuesta “Bogotá, cómo vamos.”La capital pasa hambre, pues el 34 % de los ciudadanos manifestó que ha dejado de comer por lo menos una vez al día por falta de alimentos en su hogar”.

Estas cifras son alarmantes, pues esto quiere decir que un poco más de la tercera parte de toda la población, solo come una vez al día, lo que puede repercutir en temas salud y la nutrición de los ciudadanos, la capital no solo se vio afectada por la pandemia del covid 19, si no por esta pandemia llamada hambre, problemática a la cual el estado hace caso omiso.

De acuerdo con el DANE, “los efectos de la pandemia hicieron que en el último año, la ciudad retrocediera 10 años en los logros para superar la pobreza.” Un 43,4% de los habitantes de Bogotá vive en condición de pobreza; pasamos de tener 2,2 millones ciudadanos pobres en 2019 a 3,3 millones en 2020.

El panorama para la ciudad es desalentador pues según el Observatorio de Bogotá en los índices de pobreza multidimensional es evidente que sufre incrementos significativos en los últimos dos años (de 4,1% a 7,1% para 2019 y de 7,1 % a 7,5% en 2020). Esto quiere decir que para 2020, 75 de cada 1000 personas en Bogotá tuvieron privación en al menos el 33% de los 15 indicadores que mide el Índice de pobreza multidimensional.

Uno de los sectores más golpeados en la pandemia fue el trabajo informal, forma de empleo que es muy común en los habitantes de estratos medio y bajo de Bogotá, en la selva de cemento prima la “ley del rebusque” Dice Jose Alarcon, Jose hace parte de las personas que se rebuscan para los gastos diarios bajo la informalidad.

Jose se gana la vida debajo del puente de la veintiséis con sesenta y ocho despinchando bicicletas y motos, cuenta cómo se gana el derecho a tener dos metros cuadrados para su espacio de trabajo, espacio que se se gana tras permanecer siete años de lunes a sábado, bajo la lluvia y bajo el sol o bajo cualquiera que sea el inclemente clima de esta testaruda ciudad.

“Fueron tiempos difíciles, habían días que no probamos un bocado de comida” Narra José con la voz entrecortada y los ojos llorosos, cuenta que los primeros días de la cuarentena estricta, él y su madre pasaron un verdadero calvario pues no tenían con qué comer debido a que su única fuente de ingreso era lo que José se rebuscaba debajo del puente.

Bogotá por ser una metrópolis, es bastante consumista, lo que hace que genere bastante basura, es allí donde las personas ven una oportunidad de generar ingresos, según indica la Superintendencia de Servicios Públicos, están registradas 319 organizaciones de recicladores, que emplean a más de 30.000 personas que se dedican a este oficio (y se estima un subregistro de otras 30.000).

Este es el caso de Anderson González migrante venezolano oriundo de Maracay que llegó hace 3 años a Bogotá, la única fuente de empleo que pudo encontrar fue la del reciclaje porque sus primos ya llevan más tiempo trabajando en esto en la capital, dice que durante los primeros días de la pandemia las cosas se pusieron difíciles, puesto que para eso días también aumentaron las personas que dedicaron a este oficio.

Anderson cuenta que en promedio puede llegar a ganar entre quince mil y veinte mil pesos diarios, pero que para los días de la pandemia escasamente podía llegar a ganar cuatro mil pesos diarios, cuenta que por esos días solo se pudieron alimentar de la caridad de la gente y de una panadería que les regalaba pan viejo y cosas vencidas, pues solo les alcanzaba para pagar una habitación junto con sus cuatro primos en el barrio Unir zona marginada de la localidad de Engativá.

Estos testimonios de vida, hacen que podamos entender que en bogotá existen problemáticas graves en la que se destacan, el hambre y la pobreza, problemáticas que se desatan aún más en tiempos de pandemia y que afectan una gran parte de la población Bogotana, por esto es de gran importancia entender la dinámicas sociales y de poder, que muchas veces solo promueven que se prolonguen estas brechas de inequidad en las ciudades.

 

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